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Apreciando la vida
La
virtud del aprecio por la vida es una continua reposición de comprensión y
optimismo. La vida se restaura para nosotros cada vez y nos provee de un sentido
de bienestar y alegría. El aprecio crea grandes oportunidades y nos abre a la
percepción de caminos que de otra forma permanecerían ocultos. El aprecio,
entonces, es una actitud atesorable dentro de cada uno de nosotros, que necesita
ser reconocida y entendida, para expresarla y experimentarla.
Esta virtud no reside fuera de nosotros. El despertar y expresión del aprecio es
materia de comprensión y descubrimiento del valor inmenso y potencial de cada
momento que tuvimos y aún tendremos, junto a los distintos presentes que nos ha
hecho la vida. El aprecio respecto a los magníficos atributos de la vida nos da
fortaleza y despierta nuevamente deseos que se habían dormido.
Se trata de una maravillosa virtud que puede expresarse una y otra vez. Todos
somos afortunados por variadas razones, entre las cuales, casi seguramente se
encuentran aspectos tales como:
- La habilidad de pensar
- La habilidad de expresarse
- La habilidad de imaginar
- La habilidad de ser útiles para otros
- La habilidad de comprender
- La habilidad de diferenciar entre lo que está bien y lo que no
- La habilidad de crearse metas y objetivos
- La habilidad de aprender
- La habilidad de sentir
- La habilidad de moverse
- La habilidad de actuar
- La habilidad de mejorar las cosas
- La habilidad de aspirar a algo
- La habilidad de apreciar cada momento
Aprecie cada día, cada hora y momento. Cada aspecto de su vida, pasada y
presente. Sea agradecido/a.
Entre el aprecio más notorio está aquel que expresamos a nuestros seres
queridos. El inmenso afecto que podemos sentir por los demás siempre nos dará
mayores beneficios y motivos para sentirnos bien. Recordemos cómo nos han
sostenido, ayudado, inspirado. Enfóquese a pensar en todo lo bueno que tienen y
que nunca antes había apreciado ni agradecido.
Cuando olvidamos reconocer todo aquello bueno que ha sucedido y aún sucede en
nuestras vidas, es muy fácil sentirse solitarios o tristes. En la tercera edad
esos estados se agudizan si descuidamos tal virtud. Esto importa mucho en esa
etapa, si bien es sumamente válido a toda edad
La buena noticia es que basta con un cambio de actitud, a partir de este
momento, para que las cosas comiencen a tener nuevamente brillo para nosotros.
Esto despertará un entusiasmo que parecía haber desaparecido para siempre,
mejorará nuestras relaciones con los demás y despertará el deseo de crear más y
mejores momentos que apreciar en adelante.
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