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Claves para mantener joven el cerebro
Grandes
artistas, filósofos y profesionales de diversas áreas, en todas las épocas, han
mantenido su capacidad intelectual y creativa hasta edades muy avanzadas. Su
potencial mental apenas si había disminuido con la edad, aunque sí su
rendimiento. Esta disparidad es general; el envejecimiento humano cerebral no
tiene por qué ir de la mano del físico; su desarrollo puede y debe ser mucho más
lento. Ocurre que la incapacidad física lleva como corolario frecuente la
tristeza y que esa misma tristeza acaba provocando un menor rendimiento
intelectual. Separar lo físico de lo psíquico es difícil, pero la realidad es
que el envejecimiento cerebral puede ser muy lento y que estamos en condiciones
de prevenirlo.
El peso del cerebro humano se mantiene, desde la juventud hasta alrededor de los
cincuenta y cinco a sesenta años, en 1.400 gramos en los varones y unos 1.200 en
las mujeres. A partir de esa edad va disminuyendo progresivamente el peso, hasta
quedarse, alrededor de los ochenta años, un 10 o 12 por ciento menor.
El envejecimiento cerebral se produce por dos vías: aquella que afecta a las
mismas células neuronales, produciendo su desaparición o transformación
degenerativa y el que, secundariamente a una disminución del riego cerebral,
acaba alterando el tejido neuronal por falta de aporte energético. Estos dos
procesos son la causa de la inmensa mayoría de los envejecimientos patológicos y
son base del envejecimiento normal.
El envejecimiento cerebral fisiológico comienza en la madurez y se extiende a lo
largo de la vida. Para cada individuo se produce de manera diferente y en su
evolución influyen factores psíquicos y físicos.
Existen diversos aspectos de la personalidad que se ven especialmente
influenciados por el envejecimiento cerebral:
Memoria: Pérdida de la memoria inmediata.
Estado de ánimo: Tendencia a la depresión. Fragilidad emocional intensa.
Capacidad intelectual: Disminución del pensamiento abstracto.
Cambio de personalidad: Intolerancia social. Retraimiento.
Manifestaciones físicas variadas: Cefaleas, pérdida de la capacidad sensorial,
trastornos del sueño, entre las más importantes.
La causa ultima del proceso, lo mismo general que cerebral, estaría en el código
genético. Ya desde el mismo momento de la concepción de un nuevo ser su código
genético, de la misma manera que determina el sexo o el color del pelo,
determina también la expectativa de vida. Esto no presupone, por cierto, que
vivamos con la marca de nuestra muerte grabada, sino los limites entre los que
nos vamos a mover. Algo parecido a lo que podría ocurrir con la estatura. El
código genético determina que un chico va a medir entre 1,70 y 1,80 m. El modo
de vida, la alimentación, la clase social van a influir que esté cerca del
limite inferior o del superior. Para la expectativa de vida resulta muy
parecido.
La medicina en las sociedades desarrolladas alarga, cada vez mas, esos limites y
facilita la expresión máxima del código genético, pero contribuye a que el
problema del envejecimiento cerebral sea patrimonio de más personas.
La alimentación
Todo lo que contribuye a mejorar o preservar la circulación cerebral contribuirá
a un menor envejecimiento. Dada la relación directa: circulación
general-cerebral, se debe cuidar la circulación de todo el organismo.
La circulación cerebral parte de vasos muy amplios y va ramificándose, cada vez
más, en vasos de menor calibre, hasta llegar a las ramificaciones finales, las
que aportan energía a las células, que son de tamaño reducidísimo. Toda esta
arborización circulatoria depende de dos factores: que le llegue suficiente
sangre y que ésta pueda circular sin obstáculos.
La sangre que llega al cerebro es suficiente, salvo en casos de alteraciones
cardiacas. Más dificultades existen en que circule la sangre sin obstáculos.
La sangre que llega al cerebro es suficiente, salvo en casos de alteraciones
cardíacas. Más dificultades existen en que circule la sangre sin obstáculos.
El colesterol es culpable de que los vasos sanguíneos reduzcan su luz por la
formación de placas de ateroma. Esta reducción puede ser compensada en los
grandes vasos por su mayor tamaño, pero no sucede así con los más pequeños.
Cuando a una zona cerebral llega menos sangre, el cerebro reacciona, si es
posible, con una circulación compensatoria. Ahora bien, si la dificultad está en
buena parte de la circulación final, el resultado no es otro que la
arteriosclerosis cerebral: el cerebro no recibe la sangre suficiente para sus
necesidades y el proceso se acelera.
Un control adecuado, nada exagerado, de la comida es suficiente para mantener
unas tasas de colesterol correctas.
Evitar la obesidad, no pasarse en grasas, dulces y alcohol son suficientes.
Plantearse dietas drásticas, salvo recomendación medica, seguro que ayuda a
bajar el nivel de colesterol pero aumentará el malestar personal.
Importancia del chequeo
Un chequeo médico elemental - su frecuencia dependerá de la edad - sería la
mejor prevención desde el punto de vista de la fisiología del envejecimiento
cerebral.
¿Qué datos sería necesario conocer?
- La tensión arterial. Su control periódico resulta imprescindible. Su aumento
puede ser la primera señal de una alteración circulatoria o metabólica. Aunque
las causas y los remedios sean muy variados, su control nos dirá si la sangre,
en principio, circula y llega con garantía a la cabeza.
- La auscultación cardíaca y pulmonar, que permite descartar procesos que
implican dificultades circulatorias.
- El examen del fondo del ojo permite afinar más sobre si la circulación
cerebral es correcta.
- Un análisis de sangre, rutinario, que valore la calidad de la sangre y la
cantidad en que aparecen algunas sustancias (colesterol, urea, glucosa).
Este examen medico, sencillo y barato, no va a curar nada, pero sí puede aportar
datos suficientes como para, si es preciso, tomar decisiones que prevengan
futuros problemas.
El modo de vida
Realizar ejercicios físicos es activar los músculos y aumentar la capacidad
respiratoria y circulatoria.
Se debe realizar algún tipo de deporte a lo largo de toda la vida y es
especialmente necesario cuando se ha hecho durante la juventud. Aquel que pasa
de tener una gran actividad física a no hacer apenas nada, tendrá más problemas,
porque habrá habituado a su corazón a un ritmo sin darle continuidad.
Para la persona que no ha hecho mucho deporte practicarla frecuentemente, aunque
sólo sea el paseo diario, resulta mas que aconsejable. No en vano el ejercicio
físico oxigena el cerebro y retrasa el envejecimiento.
El trabajo
El cerebro n es como un músculo que necesita entrenamiento. Su desarrollo viene
dado por su estimulación.
Para muchas personas la jubilación supone un descenso brusco del rendimiento
intelectual sin que ninguna causa orgánica lo justifique. Su origen está en la
finalización de toda una serie de estímulos intelectuales y sociales. Cuando
estos estímulos no son sustituidos por otros surge una de las principales causas
del envejecimiento cerebral: el aislamiento. Está perfectamente comprobado cómo
el aislamiento intelectual y social acelera el envejecimiento cerebral. Además
se produce un circulo vicioso en el cual el envejecimiento contribuye al
aislamiento y éste al envejecimiento.
Continuar siempre con una curiosidad intelectual, que suponga un estímulo para
conocer y no abandonar las relaciones sociales son maneras eficaces de
prevención.
Las patologías
Hasta no hace mucho tiempo se pensaba que la arteriosclerosis cerebral era la
primera y mas importante causa del envejecimiento del cerebro. Hoy se sabe que
es la segunda. El primer puesto se lo lleva la enfermedad de Alzheimer.
Estudios epidemiológicos demuestran que las patologías tipo Alzheimer y las
vasculares representan el 80-90 por 100 de las demencias, y sólo las de tipo
Alzheimer, más del 50 por 100 de los casos.
En esta enfermedad se produce una degeneración de las células cerebrales por
mecanismos aun no bien definidos. El proceso de desgaste cerebral en ella es de
comienzo mas temprano que en la arteriosclerosis (alrededor de los cincuenta
años).
En suma, envejecer es ir perdiendo facultades, pero, afortunadamente, los
humanos podemos conservar las intelectuales toda la vida. Sobre algunos aspectos
no podemos influir, pero hay muchos que dependen de nosotros mismos. Tenerlo en
cuenta es colaborar con nuestro propio futuro.
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