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El ejercicio en la tercera edad
Una imagen que se nos
quedó grabada durante mucho tiempo fue la de la clásica abuelita(o) sentada(o)
en su mecedora con su chocolate, ya muy viejito, inspirando deseo de protección
y sensación de debilidad. Los tiempos cambian y además de que la ciencia logró
incrementar la longevidad de la mayoría de la población, hoy la gente mayor no
sólo quiere, sino que demanda una mejor calidad de vida.
Entre los aspectos que pueden colaborar en lograr ese propósito es el ejercicio.
Comienza a hacerse cotidiano ver en parques y viveros a personas de la tercera
edad realizando algún ejercicio o modestamente realizando una caminata para
fortalecer el ánimo.
Diversos estudios demuestran que el ejercicio es una de las mejores formas para
aumentar la independencia física de los ancianos por más tiempo, al
proporcionarles más fortaleza y capacidad funcional, lo cual incluye a todos sus
músculos y órganos, como son el corazón, los pulmones, las articulaciones,
etcétera.
Los estudios al respecto han dejado ver que las personas que se dedican a
ejercitarse físicamente tienen menos problemas de hipertensión, enfermedades del
corazón y osteoporosis. Un hombre o mujer mayor pueden tener mejor capacidad
motora, velocidad, vigor y fortaleza, así como una mejor circulación y
respiración si realizan ejercicios cotidianos.
La
fortaleza que se adquiere con el ejercicio ayuda a las personas de la tercera
edad a tener un mejor equilibrio, y por lo tanto a sufrir menos caídas o
fracturas. Asimismo, el sentirse mejor físicamente le ayuda a disminuir síntomas
como la ansiedad, la depresión o el insomnio; en términos generales una persona
mayor que se dedica a ejercitarse tiene una mejor calidad de vida.
Una recomendación fundamental es que si una persona de la tercera edad nunca ha
practicado un deporte, o lleva mucho tiempo de no hacerlo, en primer lugar,
tiene que acudir a su médico de confianza para que le realice un examen general
para determinar con certidumbre cuáles son las capacidades físicas reales.
Desafortunadamente, en la mayoría de los casos las personas de la tercera edad
ya tienen muchas complicaciones y sufren enfermedades crónicas, o tienen ya
cardiopatías, padecen una alta presencia de hipertensión arterial, que pueden
generar problemas ante los esfuerzos físicos, ello debido en gran parte a la
falta de ejercicio durante su juventud y etapa adulta.
Pero diversos instructores consultados afirman que los ancianos pueden realizar
diferentes ejercicios que pueden variar desde caminar o realizar ejercicios
aeróbicos leves, hasta practicar la natación, siempre y cuando lo hagan bajo
supervisión y con un entrenamiento adecuado a sus posibilidades.
Ejercicios como los movimientos de cuello, de hombros, brazos y piernas son
perfectamente realizables, siempre que se hagan con cuidado y sin realizar un
esfuerzo que exceda a sus propias fuerzas. Si nunca se ha realizado ningún
ejercicio, sólo con calma y dedicación se logrará obtener una mejor condición
física para afrontar con toda dignidad el llegar a la última etapa de la vida.
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