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Terapia de mascotas
La
terapia con mascotas se ha convertido en una práctica común entre grupos de
voluntarios en algunos países, desde hace ya algunas décadas. Como un concepto
acuñado de los programas de terapia animal tradicionales, la terapia de mascotas
avanza un paso más allá alentando la adopción de mascotas para adultos mayores y
aquellos que sufren incapacidades. Como un acercamiento interactivo para mejorar
la calidad de vida, las mascotas proveen la compañía, seguridad y conexión que
muchos necesitan.
Las personas mayores suelen sufrir depresión asociada al aislamiento y la
soledad, además de sentir que ya no pueden ocuparse de nadie. Este tipo de
complicaciones de la salud mental pueden deteriorar rápidamente la salud física
del que las padece. Con ese deterioro llega el aumento de consultas médicas y el
uso de remedios que, en realidad, no solucionan el problema original que hay de
fondo.
A través de la introducción de la terapia de mascotas, muchos adultos mayores
están haciendo conexión emocional con un animal, mejorando la salud mental, que
suele llevar a la mejoría de la salud física.
Por ejemplo, recientes investigaciones en los Estados Unidos han indicado que el
uso de la terapia de mascotas en pacientes cardíacos puede mejorar la longevidad
y calidad de vida del paciente.
Tener una mascota, como parte de la terapia de mascotas, puede ser tan simple
como cuidar de un pez en un acuario, hasta hacerse cargo de un perro o un gato,
si bien estos últimos tienen el beneficio de un mayor contacto, que actúa mejor
a nivel emocional.
Para los hijos de algunos adultos mayores, el cuidado de un animal les hace
creer que esto elevará el nivel de stress en su pariente, pero no es así. En
realidad, se ha descubierto que el cuidado de una mascota por algunos minutos al
día disminuye la presión arterial de los mayores, disminuyendo el riesgo de
complicaciones cardíacas.
El impacto emocional de la terapia de mascotas en el cuidado de los mayores, se
encuentra en la necesidad básica de cada individuo de sentirse necesitado y
responsable por otra vida. Como la mascota no es enjuiciadora, proveyendo de
cariño incondicional, el paciente tendrá un sentido de logro y beneficio en
cuidar por su mascota, sea esta del tipo que sea, a su preferencia. Además de la
responsabilidad, los mayores suelen sentirse más sociables cuando están en la
presencia de animales e incluso pueden querer salir más a la calle o jugar con
su mascota en la casa. Esta red social permite que el individuo se sienta menos
consumido y más interesado en el mundo que le rodea.
No todos los países tienen este tipo de terapias a nivel profesional, pero aún
sin un apoyo externo al respecto, quienes viven solos - e incluso matrimonios en
la tercera edad -, deberían pensar en la posibilidad de poseer y cuidar una
mascota, ya que esto mejorará tanto su salud física como mental. Es una buena
decisión, y resulta sencillo adquirir mediante compra o adopción a un pequeño
compañero de vida de su elección. Todos - dueños y animales - saldrán ganando
con esto.
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