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Cómo mantener la mente en forma
Mucho
más que tratar los problemas de salud en ancianos o contingencias de
instituciones geriátricas, para el Consejo Editorial de Revista Buenvivir.org lo
central de esta sección es ayudar al buen vivir de quienes superaron el umbral
de la tercera edad. Para ellos aportaremos notas y reportajes que inviten a
mejorar la calidad de esta etapa, cooperando a vivir con plenitud los años que
para muchos suelen ser una carga. Éste es el primer artículo de la serie que nos
proponemos.
Contra la creencia popular, la mente no es una uva que con el tiempo se envejece
y se pone dura y seca como una pasa. En realidad, funciona mucho más parecida a
un músculo, que si se le mantiene en forma y ejercitado, no pierde su fuerza y
vigor. Excelente ejemplo es la lucidez que tantos de nuestros abuelos
conservaron hasta el fin de sus días.
¿De qué medios nos podemos servir para mantenerla saludable?
En realidad, existen tantos medios como actividades hay en el hombre. Sólo basta
un poco de entusiasmo y de un legítimo interés por la vida.
El primer gran medio es la lectura. Gozando de la experiencia de la vida, los
conocimientos adquiridos y el reposo de muchas actividades que antes nos
ocupaban, podemos satisfacer todas las curiosidades que antes tuvimos o que
postergamos para estos años. Se trata de no quedarnos dormidos, sino de trabajar
nuestros intereses. Siempre tendremos a mano libros, revistas, periódicos,
Internet y desde allí, todas las variantes que por las que comencemos a sentir
curiosidad.
Un segundo campo muy estimulante para el ejercicio mental y apertura de
horizontes es aprovechar nuestras nuevas posibilidades y comenzar el estudio de
lenguas extranjeras. El simple ejercicio de asociar ideas, crear nuevas
relaciones y comprender conceptos hasta ahora desconocidos son ejercicios
perfectos para fortalecer la memoria y despertar la vida en aspectos que
parecían ir durmiéndose.
Otro ejemplo de elementos a mano son los juegos que involucran la memoria y la
destreza mental. Los juegos de cartas o de tablero son oportunidades a mano para
pasar un buen tiempo ejercitando la mente y compartiendo con amigos, los hijos
y, por qué no, para estrechar los lazos con los nietos. Junto con estos
beneficios, debemos considerar los que nos aporta en materia de relaciones de
cantidades, proporciones, matemáticas, perspectiva… y mantener vivo el espíritu
de competición y mejoramiento personal.
Dentro de este tipo de mecanismos, cabe destacar todo el apartado de destrezas
de ingenio, del tipo crucigramas, palabras cruzadas y acertijos deductivos.
Cooperarán con el enriquecimiento del vocabulario y las relaciones conceptuales
agilizarán los procesos mentales.
Otra alternativa de gran riqueza para quienes se interesan en ejercitarse
mentalmente es el mundo del arte. Aquí las oportunidades son muy amplias y basta
dejar atrás el mito de que con la edad es más difícil aprender un arte. Sólo es
cuestión de práctica y deseos de aprender.
No importa a qué edad se comience, ejecutar un instrumento musical, abordar la
pintura o los diferentes estilos de modelado con materiales plásticos, las
distintas técnicas de bordado y tejido o ciertas formas de danza enriquecen las
categorías mentales y refuerzan nuevas formas de relaciones conceptuales, al
mismo tiempo que la creatividad se ve reverdecida y la memoria se ve convocada
constantemente.
Por otro lado, también contamos con la práctica de deportes con interés
especial, esto eso, que más allá del ejercicio físico aporten desafíos e
involucren capacidades intelectuales. Ejemplos de estos son las artes marciales
y en general los deportes que involucran mente y cuerpo. Si bien asistir a
espectáculos deportivos es emocionalmente estimulante y favorece el contacto con
los demás, sí debe tenerse la precaución de evitar aglomeraciones y situaciones
altamente estresantes.
Finalmente, fortalecer los vínculos afectivos en una de las formas permanentes
de estímulo mental. Visitar a los parientes y amigos, estrechar la relación con
los nietos, asistir a cursos y conferencias, participar de grupos y
asociaciones, trabajar para los demás y participar en defensa de ideales
cumplirá sueños no realizados, hará útil cada día y reportará enormes beneficios
mentales y afectivos.
Es importante recordar que no se trata de “probarse a sí mismos” con la
adquisición de una nueva capacidad, y que por eso la exigencia no debe ser
agotadora. La intención es ampliar los horizontes, disfrutar estos medios y
mejorar la calidad de esta etapa de la vida.
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