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Cómo sacar buenas fotos al bebé
Las
pequeñas y hermosas aventuras del bebé cuando juega, da sus primeros pasos o
tiene la cara llena de papilla deben quedar plasmadas, además de en nuestra
memoria, en las fotos y videos que saquemos. Estas imágenes irán ilustrando la
historia de su vida, y en unos pocos años nos encantará volver a verlas, y sobre
todo les gustará a ellos.
El problema es que muchas veces la bella escena que nos inspira no queda igual
en la foto que sacamos. Imágenes borrosas, cortadas o con un mal "escenario"...
Para que sus fotos sean satisfactorias, no es necesario ser un profesional ni
tener un equipo sofisticado. Pero algunos trucos y nociones ayudarán a evitar
percances y mejorar los resultados de las imágenes.
¿Qué fotografiar?
Primeros planos: Lo ideal es usar un zoom, esto es, un dispositivo
que tienen muchas cámaras y que permite alejar o acercar el objeto que queremos
enfocar: en este caso la cara del bebé. Si nuestra máquina no permite esta
función, convendrá situarse a una distancia mínima de un metro con respecto al
niño. Si nos acercamos demasiado, la imagen puede quedar distorsionada o
borrosa. También es importante colocarse a la misma altura que el pequeño y
evitar fotografiarlo desde arriba.
Escenas en movimiento: Captar las peripecias del bebé gateando por
la orilla puede ser muy divertido. Se puede hacer una secuencia de imágenes como
si fuera una película: chapoteando, intentando ponerse de pie... Para que no
salgan movidas tenemos que seguir al pequeño con la cámara todo el tiempo: si
corre, corremos detrás de él, si se hamaca, balanceamos el cuerpo, etc. Es mejor
sacar varias fotos seguidas; alguna saldrá bien. Si la cámara tiene la opción
"velocidad" (función especial que permite captar escenas en movimiento),
quedarán perfectas.
Paisajes: Para que no parezcan postales es mejor fotografiarlos
con gente. El truco: buscar un fondo bonito y situar en medio al bebé. El niño
tiene que ser el objetivo prioritario a la hora de disparar; el resto es un
valor agregado que realza la fotografía.
Grupos: Son imágenes simpáticas, sobre todo si abundan los niños.
Dejémonos libremente y que cada uno adopte la pose que quiera. Se aconseja usar
el zoom: podemos alejarnos para abarcar a todos y luego acercar la imagen.
Recién nacido: Si ha nacido en verano, es un buen momento para
inmortalizar sus primeros días. Eso sí: no hay que someterlo a largas sesiones
de fotos ni rodearlo de gente. Bastan dos personas: la que toma la foto y otra
que trate de captar su atención hablándole, sonriéndole...
La actitud
Las fotos más hermosas son las que captan gestos espontáneos. No nos empeñemos
en que pose para nosotros. Mejor sigamos sus correrías cámara en mano.
No hay por qué tomarse el momento de sacarle fotos como una ceremonia solemne o
como si fueran a posar para un catálogo de moda.
Los pequeños tienen de manera innata la cualidad más fotogénica: la naturalidad.
Y ésa es la que hay que captar ante todo. No es imprescindible vestirlos con sus
mejores galas para tomarles una foto bonita, salvo que estemos en una fiesta.
Con la ropita habitual, el traje de baño o incluso desnudos están perfectos para
cualquier foto.
No debemos forzarlos ni darles órdenes para que miren a la cámara o adopten una
determinada pose. Es inútil y sólo lograremos que el pequeño se aburra o, en el
peor de los casos, que se enoje y se niegue a ser retratado. Lo mejor es
observarlo y dejar que sea su espontaneidad la que nos ofrezca la mejor foto. Si
es muy pequeño, es bueno que haya otra persona distrayéndolo; eso puede
ayudarnos a captar sus sonrisas y gestos más simpáticos.
Algunas reglas básicas
- No saque fotos a pleno sol, sobre
todo en las horas centrales del día, para evitar que el niño cierre los ojos por
la luz. Es preferible ponerlo en la sombra o a contraluz, y evitar que el sol dé
en la cámara, lo que se puede evitar poniendo un diario encima, que haga sombra
en el objetivo, sin taparlo. Las mejores horas para sacar fotos son las del
atardecer y el amanecer.
- Al usar flash, evite acercarse
mucho a la cara del bebé, que en ese caso saldrá muy blanca.
- Aunque lo más usual es ubicar al
modelo en el centro de la fotografía, podemos ser creativos colocándolo en un
lado o esquina. Tómese tiempo para que la composición sea bonita y armónica,
pero no tanto que aburra al pequeño.
- Si tiene que cortar algo, que sean
los pies, ¡nunca la cabeza!
- El enfoque puede ser difícil para
un aficionado. Un buen truco para lograrlo es enfocar siempre el centro y, si es
posible, eliminar todos los objetos de alrededor que no nos interesen. Si el
niño está moviéndose de lugar, no le pidamos que se quede quieto. Sigámoslo con
la cámara para captar las imágenes que queremos.
Recuerdos para conservar
Lo mejor de sacar fotos es enseñarlas. Por eso, lo ideal es guardarlas,
ordenadas en un lindo álbum. Si hemos sacado muchas, hay que seleccionar las más
divertidas, las más estéticas, las más entrañables y dejar fuera las que han
salido peor (desenfocadas, con ojos rojos o cerrados, etc.). Quedará más
completo si las acompañamos de algún comentario o, al menos, el lugar y la fecha
en que se tomaron.
Si las fotos se han sacado con cámara digital, se pueden archivar en un CD para
después verlas en la pantalla de la PC. Podemos elegir las más bonitas e
imprimirlas o enviarlas por e-mail a familiares y amigos.
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