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Bebés con intolerancia a la lactosa
"Me gustaría que publicaran algo sobre la intolerancia a la lactosa de los bebes
y la repercusión que esto provoca en la digestión de los niños, además si será
recurrente para siempre. (estitiquez)
Mi hija tiene tres meses y los problemas los comenzaron cuando cumplió su primer
mes no le han hecho ningún tipo de examen pero dicen que es intolerancia a mi
leche y por eso la estitiquez e probado con aguas y supositorios pero nada es
definitivo".
De antemano gracias.
Romina
La intolerancia a la
lactosa es una afección de la mucosa intestinal que dificulta digerir la
lactosa, debido a una deficiencia de una enzima llamada Lactasa, que normalmente
producen las células de la cubierta del intestino delgado.
Se la conoce también
como "Deficiencia de disacaridasas", "déficit de lactasa" o "intolerancia a la
leche".
¿Qué es la lactosa?
La leche, como todo alimento, está compuesto por agua y nutrientes, aunque a
diferencia de la mayoría de ellos, esta contiene agua en más de un 80%, y el
resto está compuesto por proteínas, vitaminas, minerales, grasas y
carbohidratos; estos últimos conocidos también como azúcares. La lactosa es el
azúcar de la leche como la maltosa es el azúcar de la malta o la sacarosa es el
azúcar de la caña. La lactosa es exclusiva de la leche, y que no se encuentra en
ningún otro alimento conocido. Todas las leches originarias de mamíferos tienen
carbohidratos en cantidades diferentes; sin embargo en muy interesante destacar
que la leche más rica en lactosa es la leche humana.
Desde un punto de vista bioquímico, la lactosa es un disacárido formado por dos
monosacáridos o azúcares simples, la glucosa y la galactosa. Este carbohidrato
tiene su importancia para nuestros organismos, porque cumple las funciones
siguientes:
Provee de energía al organismo. Además, favorece el desarrollo de ciertas
bacterias conformantes de la flora intestinal, y estimula la absorción de calcio
y fósforo.
¿A qué se debe esta intolerancia y cómo se manifiesta?
Algunas enfermedades digestivas y lesiones del intestino delgado pueden reducir
la cantidad de enzima producida. Además, en ciertos casos, algunos niños -
aunque son casos muy aislados - nacen con tal intolerancia.
Los síntomas más frecuentes de quienes padecen esta deficiencia de lactasa son:
-Dolores, espasmos e hinchazón abdominal
-Diarreas ácidas, casi líquidas
-Estreñimiento: en el caso de los niños se ha demostrado que un estreñimiento
prolongado acompañado de dolor en las evacuaciones y pequeñas lesiones anales
puede ser un signo de intolerancia a la lactosa
-Flatulencias
-Vómitos
¿Qué hacer en estos casos?
Para empezar, es importante que el pediatra determine si efectivamente ese es el
caso. Si usted tiene esta sospecha debe consultar a su médico para que él haga
los exámenes pertinentes que le permitirán saber con seguridad si se trata de
este trastorno, y le indique el mejor medio de ayudar a su bebé.
Si se confirma el caso, los bebés menores de seis meses, que sólo se alimentan
de leche, deberán variar su alimentación por una leche que no contenga lactosa
para estar bien. En general no es necesario que consuman otro tipo de remedios o
"aguas", sino que bastará con eliminar el factor de su intolerancia. Para ello
existen fórmulas especializadas para niños que padecen intolerancia a la leche
matera, que están hechas a base de soya. Es fundamental consultar con el médico,
en todo caso, este cambio en la dieta de bebés pequeños.
Generalmente, la intolerancia a la lactosa no será tan fuerte o incluso
desaparecerá después de los 2 a 3 años de edad, aunque esto varía según los
individuos, y es bueno hacer un seguimiento del caso para ver si se puede
incorporar leche vacuna más adelante o no. Recuerde que la leche materna es la
que más lactosa posee, y en ocasiones no ocurren las mismas alergias con la
leche de vaca.
Su médico le indicará cuándo puede, después de los seis meses de edad, hacer la
prueba para ver si la leche de vaca le provoca o no dificultades. La forma de
hacerlo será - a la edad mencionada y no antes - la de darle un vasito y
observar los síntomas que puedan presentarse entre los 30 minutos y las seis
horas siguientes, o si reaparece el estreñimiento en los días siguientes. Si no
ocurre nada, podrá seguir consumiéndola. En caso contrario, habrá que buscar
fórmulas libres de lactosa tanto para la leche como para papillas y otras
preparaciones que utilicen lácteos en sus composiciones.
Finalmente agregaremos a este caso
en particular que el estreñimiento es un síntoma que ya de por sí merece nuestra
atención. Un bebé puede pasar un par de días sin defecar, pero en caso de que se
advierta un mayor paso de tiempo, dolor, excesiva dureza de las heces o sangre
en las deposiciones, la consulta debe ser inmediata porque cuanto mayor tiempo
pasen la materia fecal dentro de su organismo, más se secará y menor posibilidad
tendrá de eliminarla. Si el bebé presenta este síntoma con frecuencia, también
hay fórmulas para la leche que pueden ayudarle en esto o remedios de indicación
médica. En todo caso, es fundamental preguntárselo al doctor. Si el pediatra que
consulta en la actualidad no responde claramente a sus dudas, sería bueno
considerar la posibilidad de cambiar de profesional.
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