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¿Qué hago? ¡No para de llorar!

Nunca es fácil hacer frente a un bebé que está fastidioso, y las primeras semanas pueden ser realmente abrumadoras para los nuevos padres. A pesar de sus temores, algunas estrategias pueden ayudar a mejorar las condiciones hasta que el bebé supere esta etapa frustrante. Un bebé puede tener sólo dos semanas de vida y ser capaz de "vencer" a dos adultos bien formados: sus padres. Pueden volverse propensos a llorar inconsolablemente, con algunos episodios de hasta tres horas de duración. Sus padres prueban todos los trucos habidos y por haber para consolarle, pero suelen conseguir poco, y en ocasiones un remedio ocasional no servirá en una segunda oportunidad. ¿Qué hacer entonces? Probar y no desesperar, esa es la primera regla.

El llanto es una habilidad de supervivencia

El llanto es la forma más poderosa de comunicación de un bebé durante las primeras semanas de vida. Los padres se afligen con ese llanto, y esto tiene una buena razón: consigue que respondan a las necesidades de su bebé. Por muy dificultosos que sean esos episodios de llanto, entones, en realidad colaboran con el cimiento de los lazos entre los bebés y sus padres.

Incluso después del milagro de un nuevo nacimiento, muchos padres y familias volverían a sus antiguos horarios y actividades en pocas semanas si el bebé se mantuviera quieto y tranquilo. En cambio, los exasperantes períodos en que está fastidioso, fuerzan a la familia a dejar sus antiguas costumbres y desarrollar nuevas dinámicas que incluyen a este nuevo individuo. Los cólicos, por ejemplo, demandan atención. Cuando los padres buscan soluciones para el llanto de su bebé, están notando a ese nuevo ser, con sus nuevas necesidades. Instintivamente prestan más atención, hablan más al niño, lo levantan más... El cólico, entonces, además de una maduración física del niño, es un poderoso medio con que la naturaleza obliga a la familia a adquirir nuevos patrones de comportamiento.

Lo que a usted le funciona

Esto no significa que este período sea sencillo. Los padres pueden llegar a sentirse inútiles, atados a su bebé, y sufrir mucho con la frustración de los esfuerzos vanos por calmarle. El tiempo es el único que cambia la situación. Es un proceso natural, y todos los bebés - y sus familias - terminan ajustándose a una nueva vida en común.

Para muchos padres, aprender la forma de serenar a sus bebés es un largo trabajo de prueba y error. Lo mejor, para empezar, es intentar solucionar todos aquellos aspectos que puedan estar incomodando al bebé, haciendo una pequeña lista mental en la que se irán eliminando las causas: ¿tiene hambre? ¿tiene frío o calor? ¿necesita cambio de pañal? ¿se siente cansado/a? ¿está aburrido/a? ¿le hace falta un paseo?

La mayoría de los adultos prueban una larga serie de técnicas diversas antes de encontrar aquellas que mejor funcionan con sus bebés. Algunos padres lo logran cantando canciones de cuna, o meciendo al bebé para que duerma. Otros le dan un paseo, un baño tibio o le dan un masaje para calmar los cólicos. El "white noise" (sonido blanco) es un tipo de sonido cadencioso y suave que ayuda a los bebés más pequeños a conciliar el sueño. Existen máquinas e incluso programas que lo reproducen, y es interesante buscarlos para hacer la prueba.

Sensibilidades dietarias

Algunos padres encuentran que los episodios de llanto de sus bebés disminuyen si eliminan productos lácteos de vaca de la dieta de sus niños. Para los bebés alimentados con leche de fórmula, hay que ver si cierta intolerancia a la lactosa no puede ser el inconveniente, y en tal caso habría que modificar su dieta por una basada en soya. Para los bebés alimentados con leche materna, el alivio puede venir de la alimentación de la madre, que sacará la leche de vaca de su dieta, junto con los productos que producen gases, por al menos dos o tres semanas.

Sin embargo, en ocasiones simplemente hay que aceptar que llegarán temporalmente estos inevitables períodos de llanto. Cuando se actúa tranquilamente, intentando facilitar el momento al bebé, es mucho mejor que cuando el nerviosismo colabora con su cuadro y lo empeora.

Aunque las primeras semanas pueden ser un desafío, no toma demasiado tiempo para que el bebé se ajuste a su nuevo entorno, y los padres empiecen a conocer mejor sus necesidades. Es una labor conjunta que ambas partes contribuirán a realizar. Hacia el fin del primer mes de vida, la mayor parte de los padres ha aprendido a descifrar el significado de los distintos tipos de llanto de su bebé. Como resultado, la cantidad de llantos tenderá a disminuir gradualmente, y la vida será más tranquila para todos, comenzando por el pequeño.

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