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Los
sentidos del recién nacido
¿Usted
se ha preguntado qué puede percibir un bebé recién nacido? ¿Cómo se vincula con
el mundo? A continuación presentamos una guía para comprender mejor la etapa que
está viviendo su hijo. Sin embargo, no se trata de algo uniforme ni fijo, ya que
cada ser humano tiene su propio ritmo y el desarrollo de los cinco sentidos no
escapa a esta regla. Algunos
niños nacen con los ojos casi cerrados y otros los abren al momento de nacer,
algunos responden rápidamente a los sonidos y otros tardan un poco más, y así es
con cada sentido. Aún así, en forma general se puede decir lo siguiente:
Oído
La capacidad de oír no comienza con el nacimiento. Ya desde el útero materno, su
bebé escucha tanto sonidos internos - el latido de su corazón - como externos -
su voz, música ambiente, ruidos, etc. - y, en el momento del nacimiento, su oído
ya está totalmente desarrollado.
Una vez nacido, su bebé reaccionará ante los sonidos. Por ello, es posible que
se calme ante aquellos que le resulten familiares - voces de las personas que
habitan la casa, determinada música, etc. - o que se sobresalte ante ruidos
desconocidos o fuertes y repentinos, como un portazo, una bocina, etc.
En general, los recién nacidos prefieren las voces agudas a las graves y tienen
la habilidad de identificar los sonidos luego de haberlos oído varias veces.
Vista
Al nacer, el bebé sólo puede enfocar a una distancia corta: aproximadamente la
que separa su rostro del de la madre cuando amamanta. También puede detectar y
diferenciar la luz de la oscuridad, y ante una luz fuerte y repentina cierra los
ojos. Sin embargo, aún no está en condiciones de distinguir los colores, si bien
se siente atraído por el rojo y por los objetos brillantes. Ya en las primeras
semanas está en condiciones de seguir un objeto de movimiento lento, alrededor
de las seis semanas podrá diferenciar visualmente algo plano de algo voluminoso,
a los tres meses podrá acomodar la vista tan bien como un adulto y a los cuatro
distinguirá todos los colores.
Olfato
Los bebés tienen un sentido del olfato muy refinado y ya en la primera semana de
vida pueden distinguir olores y preferirlos, tal como sucede con el olor
materno, que detectan desde un comienzo.
Tacto
El recién nacido es sumamente sensible desde el punto de vista táctil. Esa
sensibilidad en la piel tiene su origen en el hecho de que ya dentro de la
matriz el bebé ha sentido el contacto con el líquido amniótico y se ha frotado
contra las paredes del útero. En el momento del parto, además, su cuerpito ha
experimentado la acción de las contracciones.
A los bebés les gusta que los acaricien, los abracen, los acunen y que los
muevan suavemente de un lado a otro. También aprecian la calidez y rechazan lo
demasiado frío y lo demasiado caliente.
Gusto
Las papilas gustativas comienzan a formarse durante el cuarto mes del desarrollo
fetal. Las últimas investigaciones parecen demostrar que desde las primeras
semanas de vida los bebés son capaces de diferenciar los distintos tipos de
sabores - dulce, amargo, salado y ácido -, lo que les permite preferir
notablemente las sustancias dulces de las que no lo son.
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