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Ingredientes
400 gr. de harina
100 gr. de azúcar
2 Huevos
1 trozo de levadura del tamaño de una
nuez
Aceite
120 cc. de leche
Miel
Preparación
Poner la harina en un bol y en el centro
hacer un agujero, en forma de volcán.
Deshacer la levadura con la leche tibia
y echarlo en el agujero. Taparlo con
harina y, seguidamente, tapar el bol de
manera que no entre aire y dejarlo
reposar durante 15 minutos en un lugar
seco y cálido.
Mientras tanto, batir y mezclar los
huevos con el azúcar. Añadir aceite y
mezclarlo todo con la pasta. Remover con
una cuchara de madera hasta que esté
todo bien mezclado. Tapar la pasta con
un trozo de tela limpia y dejar reposar
hasta que duplique su volumen,
aproximadamente unos 45 minutos.
Poner una sartén al fuego con mucho
aceite y calentarlo bien. Mojarse la
mano con agua fría y coger un trozo de
pasta con la punta de los dedos.
Agujerear el centro de manera que quede
en forma de salvavidas. Echar en la
sartén y darles la vuelta en poco
tiempo. Al sacarlos del fuego,
colocarlos sobre papel absorbente.
Echar un poco de miel encima para que
sean más dulces. Se pueden comer fríos,
incluso hechos del día anterior. Pero se
recomienda comerlos recién hechos,
cuando todavía son calientes.
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