En una región de Holanda se acostumbraba a
ofrecer estos panes como ofrenda y deseo
de prosperidad para la parturienta y su
bebé. Cada vecino y pariente se acercaba
con sus panes largos. De alguna manera
se competía con la posibilidad de hacer
el pan más largo y algunos llegaban a
medir dos metros. Esto simbolizaba más
prosperidad y era el orgullo de quien lo
había logrado hacer o tenía el dinero
para encargarlo al panadero.
Ingredientes
250 gr. de harina
1 pellizco de sal
100 gr. de azúcar
1 huevo
25 gr. de levadura
250 ml. de leche tibia
80 gr. de mantequilla
100 gr. de pasas de uva
1 yema de huevo para untar
Preparación
Disolver la levadura en la leche tibia
con las pasas.
Colocar la harina en un bol mediano y
mezclar con el azúcar y la sal. Abrir un
hueco en el medio y batir allí el huevo.
Agregar la levadura cuando esté un poco
espumosa y batir desde el centro.
Agregar la mantequilla en trozos y
amasar. Si la pasta es pegajosa, agregar
harina y trabajar con ayuda de una
espátula. Dejar leudar.
Cortar la masa en dos y aplanar con el
palo, enrollar la masa y seguir
estirando bastones tan largos como
permita su horno.
Estirar rodando la masa sobre la mesa
sin harina y presionando hacia abajo en
un movimiento constante de ida y vuelta.
Luego acomodar las piezas en una placa,
ocultar las pasas que asomen debajo de
la masa, cubrir para que crezca, untar
con yema de huevo y hornear en horno
fuerte hasta que tome color.