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¿Cómo reducir su miedo a hablar en público?
La
mayor parte de los temores y ansiedades respecto a hablar públicamente se basan
en pensamientos que tienen poca o ninguna base en la realidad. En ocasiones,
alguna persona realmente ha tenido experiencias negativas que gatillan esos
miedos. Pero esto le ha ocurrido a muy pocos de los que sufren este temor, y la
mayoría nunca ha tenido esa mala experiencia.
Si nuestra mente es suficientemente poderosa para crear miedo "de la nada",
también es lo suficientemente poderosa como para guiar nuestros pensamientos
para impulsarnos de forma positiva. Se han escrito muchos libros sobre el
pensamiento positivo. Los más recientes estudios médicos muestran, por ejemplo,
que una expectativa positiva de una mediación tiene efectos físicos mensurables
reales (y no sólo el efecto placebo psicológico) sobre nuestra salud.
¿Cómo aplicarse esto en lo personal como orador/a público/a? Usted puede
controlar la medida del temor y la ansiedad que experimenta respecto al tema.
Usted tiene el poder de convertir los pensamientos negativos y temerosos en
otros positivos. ¿Cómo lograrlo?
1. El primer paso es estar consciente de sus pensamientos negativos. Muchos de
estos pensamientos son subconscientes, pero damos un gran paso al hacernos
conscientes de ellos y traerlos a nuestra mente consciente. Una vez que estamos
conscientes de esos pensamientos, podremos reemplazarlos por pensamientos
positivos. Escoja las palabras que mejor le sirvan, sobre éxito, capacidad para
lograrlo, buena recepción del público, etc. Lo importante es que se las repita
bastantes veces, sobre una base creíble para usted mismo.
2. El segundo paso consiste en visualizar el éxito al hablar en público. Use su
imaginación, cierre los ojos y véase hablando ante una audiencia atenta. Sonríen
y asienten. Están interesados en lo que usted dice. Visualícese en una postura
confiada, sonriendo y expresándose claramente, concisamente y con pasión y
entusiasmo. Imagine a la audiencia aplaudiendo al final, buscándole luego para
hablarle, para expresarle gratitud y aprecio por lo que les ha enseñado.
3. Finalmente, el tercer paso es la preparación física para la presentación. De
camino a su exposición, prepare su voz cantando unos momentos su canción
favorita. Respire profundamente. Una vez alli, intente quedarse un momento a
solas para estirar y masajear su espalda, cuello, hombros, pecho y rostro.
Continúe respirando profundamente para llevar oxígeno a su cerebro y músculos,
mejorar la circulación y reducir la tensión que puede estropear el sonido de su
voz y su presencia al hablar.
Si tiene un miedo severo y paralizador, puede ayudarle ver a un terapeuta para
empezar, pero la meyor parte de las personas que temen hablar en público no
quedan paralizadas o fóbicas. Estas sencillas herramientas pueden ser todo lo
que usted necesita para reencausar su percepción. Tal vez no lo conseguirá
inmediatamente, pero si se esfuerza por cambiar su patrón de pensamientos
negativos, tendrá el poder para lograrlo.
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