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La creación de un personaje literario

Por: Cynthia Caden
 
    Escritora y Editora

La importancia de una buena construcción

La creación de un buen personaje es un punto fundamental del desarrollo de un relato. El personaje lo es todo para el éxito de la obra. Si no es creíble o no transmite lo que el autor necesita, probablemente fallará el mensaje y por lo tanto, fracasará el trabajo. Todo buen libro tiene buenos personajes, aunque no todos los buenos personajes están acompañados necesariamente de historias bien logradas. En esta oportunidad nos enfocaremos, entonces, en la construcción de esos personajes tan importantes para que la historia que vamos a encarar tenga un buen soporte y una mayor llegada a los lectores.

Respecto a la forma de lograr un buen personaje, debe quedar claro que no hay métodos buenos o malos. La clave es no limitarse. Hay que hacer todo lo necesario para conocer al personaje mejor de lo que podría conocerse él a sí mismo e, indudablemente, mejor de lo que le conocerá el lector. Esto ayudará a que nuestra narración sea rica, incluso si decidimos omitir elementos que sólo nosotros sabemos. Hablar de alguien que nos resulta familiar, y lograr que el lector quede imbuido del espíritu que quisimos imprimirle es más fácil si sabemos bien cómo es, cómo se comportaría en ciertas situaciones, cuál es su mentalidad, sus sueños, su historia pasada, todo.

Cuanto más rico sea nuestro desarrollo del personaje, mejor podremos transmitirlo en nuestros escritos, y mayor será la empatía que lograremos del lector.

Para eso, la creación requiere el aporte de todos los elementos que hacen a un ser real, como si en verdad estuviera vivo e interactuase con otros en diversas circunstancias, con las características personales que le hemos otorgado.

La apariencia física

Para comenzar el proceso, es una buena idea empezar por el aspecto físico. Es como conocer a alguien. Primero notamos su apariencia. En un principio, eso es todo lo que podemos ver de un desconocido.

Intente crear una imagen visual de su personaje en el momento en que aparecerá en la historia.

Además, cuando comencemos a escribir, vamos a poner a nuestros personajes en un punto crítico de sus vidas. Por eso, no sólo debemos saber cómo se ve en ese momento exacto, sino que nos preguntaremos: "¿Qué ha ocurrido en la vida de esta persona para hacerle actuar y verse así?".

Si le ayuda, puede hacer uso de tijeras, pegamento, papel y revistas. Algunos escritores cortan y pegan partes de cuerpos, caras y ropas de distintas figuras para visualizar mejor a su personaje. Se puede trabajar así hasta que la persona imaginada surja del papel, siquiera como esbozo. No será el aspecto exacto, pero puede ayudar.

En todo caso, si prefiere saltarse esta opción, es igualmente importante dedicar un tiempo a producir una imagen mental vívida del personaje, con todos los detalles que pueda incluir. ¿Cómo se ve en general, a primera vista? ¿Qué edad tiene? ¿Es bello/a o feo/a? ¿Es elegante o desaliñado/a? ¿Cuál es su estructura física? ¿Cómo viste? ¿Tiene marcas visibles como cicatrices, por ejemplo? Son algunas de las muchas preguntas que debes poder responder al final, como si le conociese cercanamente.

La historia de su vida

Una vez desarrollada la imagen visual, es momento de comenzar a escribir su biografía. Puede ser tan corta o larga como desee. Lo importante es conocer bien al personaje y su pasado, para aplicar ese conocimiento en el momento crítico de su relato.

El primer paso para escribir la biografía es crear un nombre al personaje. Algunos autores ponen mucho énfasis en el nombre de los personajes porque el nombre simboliza quiénes son como personas. Para hacerlo, enfóquese en la imagen de su personaje y pregúntese, por ejemplo:

- ¿Dónde nació esta persona?
- ¿Quiénes son sus padres?
- ¿Cómo eran ellos a grandes rasgos?

El factor territorial es importante a la hora de definir un nombre, siendo muy distinto ser chino que francés o portugués, por ejemplo. También cuentan las inclinaciones personales de los progenitores. Por ejemplo, unos refinados intelectuales posiblemente no usarán el mismo tipo de nombre que unos campesinos, o un padre pragmático no le llamará igual a uno poeta.

Piense también en lo que desea producir a través del nombre. Tiene que "calzar" con su personaje. No lo utilice sólo porque le gusta, sino porque sienta bien a quien va a llevarlo. Tiene que ver con lugar, personalidad y época.

Una vez que lo ha decidido, puede empezar a escribir. Podría iniciar su historia con el día del nacimiento, con su concepción o incluso antes, en la vida familiar de sus antecesores. No hay una sola forma de hacer una biografía. Lo importante es incluir tantos detalles importantes como sea posible. Por ejemplo. ¿Dónde nació y en qué condiciones sociales, familiares, ambientales? ¿Qué hora del día era, qué clase de día, cómo estaban sus padres? ¿Fue un nacimiento sencillo o no? ¿Nació tal vez antes o después de lo esperado? Analice a los padres, al resto de su familia, la relación que tienen entre ellos y los sucesos que marcaron su vida, como si la estuviese relatando él mismo a alguien muy cercano.

Continúe con su niñez. ¿Tenía abuelos? ¿Tuvo una infancia feliz? ¿Tenía algún hábito o gusto extraño? ¿Era violento, pasivo, alegre? Etc.

No hay límite para la cantidad de investigación que puede desarrollar acerca de la vida de su personaje. Recuerde, todos esos factores variables están dando forma al personaje y a la manera en que reaccionará en los momentos críticos de su vida. Este punto crítico de la vida de su personaje es el elemento clave de tu obra literaria.

Estableciendo la necesidad del personaje

Ahora es el momento de establecer la necesidad del personaje porque esto crea la meta de todo el relato. Su historia tiene que ver con lo que su personaje hace para cumplir con su necesidad. Aquí es cuando incorpora su idea en el proceso de escritura. Todos nosotros, antes de comenzar a escribir, tenemos una idea de historia en nuestra cabeza. Nosotros también, como escritores, tenemos necesidades. Nuestra necesidad es contar esta historia desde el principio hasta el fin. Entonces, empiece por preguntarse: ¿Cuál es la necesidad de mi personaje?

Para saberlo, cuente toda su historia en dos o tres oraciones. Esto le ayudará a encontrar la base de su relato. Por ejemplo: "Una niña huérfana se escapa del hogar en el que vive, a pesar de las amenazas de la rectora del lugar. Allí la maltrataban y ella huye en la noche hacia el peligro de las calles. Tiene una serie de aventuras tristes y alegres, hasta que conoce a alguien que le muestra el afecto de una familia".

Ahora que tenemos la base de la historia en el papel, podemos definir la necesidad del personaje: "Esta es una historia acerca de Marta Corbel, una huérfana que desea sentir el amor de una familia, y hará todo por encontrarlo". Sería demasiado simple que la necesidad de la niña fuese escapar del maltrato de la institución infantil. En realidad ella desea sentir el afecto de una familia y hará todo por encontrar ese lugar en el mundo en el que sienta que encaja. Este es un punto crítico en la vida de Marta. Ella ha sufrido mucho hasta ahora, y no quiere volver a soportar maltratos. Si huye, no podrá regresar porque su vida se convertiría en un infierno. Se atreve a vivir en la incertidumbre y el peligro de las calles, porque se siente sola y desea ser querida. Acepta el desafío y el riesgo, en un intento de encontrar amor. Su huída es el punto de no retorno de esta historia.

Cada relato debe centrarse en ese momento de la vida del personaje. Analice su vida en ese punto. ¿A qué se dedicaba el personaje hasta ese momento? ¿Le gusta su vida? ¿Está enamorado/a? ¿Se ha casado, divorciado, es soltero/a? ¿Tiene dinero? ¿Cuáles son sus aspiraciones?

Todas las respuestas que encuentre durante este proceso de análisis alimentarán el conflicto del personaje buscando cubrir su necesidad. El conflicto es fundamental en la historia, porque permite incorporar los desafíos, dramas, dilemas y peligros que nuestros personajes deben enfrentar para alcanzar su meta. Cuanto más desafiantes sean los conflictos, más interesante será la historia. Cada situación debe tener conflicto, o si no se perderá la atención de los lectores. Esto es cierto tanto en dramas como en comedias.

Tómese el tiempo para trabajar en la necesidad de su personaje a través de dos o tres oraciones. Una vez establecidos estos elementos, puede analizar la vida del personaje en el punto en que su relato va a comenzar.

Imprimiéndole vida

Podemos tener todo claro, hasta ahora, respecto a la construcción de la apariencia, historia y necesidad del personaje, pero todavía no tenemos resuelta su personalidad. La forma en que encarará las diversas situaciones a medida que éstas ocurran en el relato.

No es necesario que conteste absolutamente a todo. Enfóquese en lo más relevante para su historia. Lo importante a través de este trabajo es poner al personaje en acción, para desarrollar una forma de ser que utilizará a lo largo de toda la obra. Vuelvo a repetir, una vez más, que cuanto mejor entienda y desarrolle al personaje, eso se traducirá en un relato más rico, real y profundo.

Aquí incluyo, entonces, algunos ejercicios que pueden ayudarle:

- ¿Qué es lo que teme su personaje? ¿El fracaso? ¿El abandono? ¿Los insectos? Escriba una escena que hable del origen de ese miedo, y otra que muestre este miedo actuando en tiempos recientes.

- ¿Qué agrada a su personaje? No se trata de lo que disfruta con logros momentáneos, sino de aquello que lo moviliza profundamente. ¿La familia? ¿Creatividad tal vez? ¿El servicio a otros? ¿Encontrar un lugar en el mundo? ¿Algún valor espiritual? Escriba una escena que muestre y desarrolle esto.

- ¿Cómo muestra amor su personaje? ¿Es expresivo o no? ¿Hace regalos? ¿Sonríe? ¿Es cálido o frío? ¿Es bueno expresándose con palabras? ¿A quién/es ama y por qué? Escriba una escena donde el personaje esté mostrando amor a alguien. Incluya acciones grandes y pequeñas.

- ¿Qué hace enojar a tu personaje? ¿Cómo reacciona? ¿Es violento o implosivo? ¿Tal vez nunca se enoja? ¿Es verbal o físico? ¿Reflexivo o impulsivo? Escribe una escena en la que el personaje enfrente una situación que le causa este sentimiento.

- ¿Qué tan competitivo es su personaje? ¿Por qué le importa competir? ¿Trabajo, deportes, apariencia física, rivalidad amorosa? Escriba una escena en la que el personaje pierde, y otra en la que gana. ¿Cómo actuará en cada situación?

- ¿En qué piensa su personaje cuando está solo? ¿Recuerdos? ¿Cuestiones filosóficas? ¿Esperanzas? ¿Desilusiones? ¿Temores? Ponga a su personaje a descansar, y relate sus pensamientos e ideas.

- ¿Cuáles son los sueños de su personaje? ¿Formar una familia? ¿Vivir aventuras? ¿Ser famoso? ¿Luchar por una causa? ¿Por qué esto le resulta importante? Escriba una escena en que el personaje piensa que nunca logrará cumplir su sueño.

- ¿Qué tendría que hacer su personaje para conseguir cumplir su sueño? Escriba una escena en que el personaje considera que puede alcanzar su sueño. Muéstrelo decidiendo hacer los sacrificios necesarios para lograrlo. O escriba una escena en que decide que su sueño no vale el sacrificio de otras cosas que valora.

Una vez que ha escrito una escena o dos, agregue detalles de personalidad a su personaje. ¿La música le ayuda a pensar? ¿Qué clase de música? ¿Qué le gusta comer? ¿Tiene algún tic o costumbre relacionada con el momento de decidir algo o actuar en cierta forma? ¿Le mueve algún principio particular?

Deje que estas características surjan en sus escenas. Y recuerde que este ejercicio es importante realizarlo con los distintos personajes de su historia, especialmente con el protagonista y el antagonista. Ambos deben ser creíbles y para ello tienen que estar igualmente bien construidos.

Evitar la indiferencia

A menos que su historia esté centrada en un objeto inanimado, y aún posiblemente en ese caso, la creación de los personajes que animarán el relato - no importa si este es corto o largo - es fundamental para el mismo.

¿Alguna vez ha leído un libro o visto una película que le dejó indiferente? Casi con seguridad su respuesta será: SÍ.

No se trata de que el género escogido no fuese de su mayor preferencia. Cuando una historia está bien narrada, y sus personajes son entrañables, o siquiera expresan bien una condición humana, un sentimiento o un conflicto, es difícil que el receptor se quede dormido o sintiendo que ha perdido horas de su vida.

¿Qué ha fallado en esas obras? Intente evitar los mismos errores.

Un buen libro se compone de distintos elementos, pero entre los fundamentales están los personajes que lo encarnan. ¿Nunca ha visto a alguien que parece "hecho a la medida" para determinada profesión? ¿Qué hace que esa persona se vea tan bien en "ese papel"? Intente lograrlo con sus personajes, a menos que busque justamente lo contrario, es decir, hacerlos verse fuera de lugar.

Para terminar quiero recalcar que su historia se mantendrá fuerte si una buena trama es sostenida por personajes creíbles y coherentes con ellos mismos. Usted no actúa a la ligera, una vez de un modo, otra de otro. Tenemos patrones de personalidad, una apariencia y una historia que nos convierten en quienes somos y no en alguien más.

Estudie, investigue, desarrolle y conviértase en padre o madre de su creación. Cuanto más cercano esté de esto, mejor será el resultado. Los lectores, la obra - y usted mismo/a - seguramente lo agradecerán.
 

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