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Ficción histórica
Por: Cynthia Caden
Escritora y Editora
Se
trata de uno de los géneros de ficción más populares. Se puede ver en las
librerías cómo la gran cantidad de obras de fantasía, ciencia ficción, misterio,
thriller o romance tienden a desaparecer junto a los títulos históricos en las
estanterías.
El género suele ser dominio de historiadores que se han dedicado a escribir, o
de militares que han decidido escribir una novela (en cuyo caso suelen quedar
dentro del género bélico en lugar del de "novela histórica").
Pero, ¿qué es la ficción histórica? ¿Es historia con un nombre distinto? ¿O es
algo más, relacionado a la historia pero separado? Y si está separado, ¿cuáles
son las diferencias?
Si revisamos un diccionario, encontraremos - con pequeñísimas variaciones - las
siguientes definiciones:
Histórico: 1. Perteneciente o relativo a la historia. 2. Basado o en relación
con eventos de la historia.
Ficción: a. Un trabajo literario cuyo contenido es producido por la imaginación
y no está necesariamente basado en un hecho. b. La categoría de literatura que
comprende trabajos de este tipo, incluyendo novelas, historias cortas y obras
teatrales.
La mayoría puede aceptar una definición que combine elementos de estas
definiciones. Algo así: un trabajo literario o categoría cuyo contenido es
producido por la imaginación y basado o en relación con eventos de la historia.
Esta es una definición muy amplia. En la práctica, la ficción histórica tiene
muchas formas, entre las que se incluyen las que mencionaremos, aunque no está
limitada a ellas:
- Representaciones de figuras históricas reales en el contexto de los desafíos
que enfrentaron.
- Representaciones de figuras históricas reales en situaciones imaginarias.
- Representación de personajes ficticios en situaciones históricas documentadas.
- Representación de personajes ficticios en situaciones ficticias, pero en el
contexto de un período histórico real.
Además de estas variedades "standard", el mercado reconoce algunas otras
opciones:
- Viajes en el tiempo, en donde un personaje moderno es transportado a otra
época histórica, o más raramente, en que un personaje histórico es transportado
al presente, o a un período que no es el propio.
- Historia alternativa o "Qué habría pasado si"... en que se sitúa el relato en
un mundo en el que un evento histórico no ocurrió, u ocurrió de forma muy
diferente, como por ejemplo situándose en la victoria Nazi en la Segunda Guerra,
o en qué sucedería si Atila hubiese conquistado Roma.
- Fantasía histórica, en la cual los personajes, incluso figuras históricas, son
representados en períodos históricos o situaciones reales, pero junto a seres
míticos o mágicos, o cualquier otro elemento de la fantasía, como hadas,
duendes, dragones, etc.
Dadas las muchas alternativas, simplifiquemos la amplia definición: la ficción
histórica es un relato ficticio en el cual hay elementos históricos, como
personas, eventos o períodos, que juegan un papel central.
¿Cómo diferenciar la ficción histórica de la historia? Después de todo, ¿no toda
la historia contiene elementos de ficción, o al menos especulación? Si
preguntamos a cuatro testigos sobre un mismo hecho, una hora más tarde, ya
tendremos cuatro relatos diferentes del suceso.
Es el trabajo tanto del historiador como del escritor de ficción el cruzar la
niebla de la percepción y acercarse a la verdad lo más posible. La diferencia se
encuentra en el nivel en que buscan la verdad, el foco de su búsqueda. Los
historiadores se enfocan en los eventos. Los escritores de ficción se enfocan en
los personajes involucrados en esos eventos.
Los historiadores, en un nivel más básico, buscan una respuesta a la pregunta:
"¿Qué ocurrió?". En contraste, los escritores de ficción histórica buscan
explicarse: "¿Cómo fue?".
Los historiadores nos cuentan - a veces con vívidos detalles - sobre una batalla
por ejemplo, lo que hicieron los soldados, las condiciones de vida, e incluso
algo respecto a sus antecedentes. Analizan por qué estaban allí, usando palabras
como "agresión no provocada", o "expansionismo" para explicar los hechos. Pueden
también darnos descripciones o relatos de actos heroicos de ambos bandos. Un
buen historiador nos ayuda a imaginar el rugido de la batalla, el espectáculo de
la tierra arruinada y plagada de muertos, dándonos un punto de vista tanto en
medio como por encima de las líneas de batalla.
Los escritores de ficción nos ponen en la batalla. No vemos a los soldados
seguir su camino, sino que sentimos su carga sobre nuestros hombros, sufrimos
por el dolor en los pies, el cansancio y el hambre, escuchamos los tiros y
sentimos su miedo, mientras pisamos el barro junto a ellos. Rogamos por ellos
cuando los vemos en peligro. Nos preocupa aquello que les preocupa: no el
expansionismo, o la estrategia nacional, sino los sentimientos, las esperanzas,
los temores en primer plano. El escritor de ficción histórica es primero un
escritor, no un historiador, pero de ficción, y la ficción es acerca de
personajes, no de hechos.
Entonces, la ficción histórica está muy relacionada a la historia, pero no es un
simple recuento de las lecturas que aprendimos en el colegio. Se escribe ficción
histórica, o es leída, no para aprender sobre historia, sino para vivirla. Es lo
más cerca que podemos llegar de experimentar el pasado sin haber estado allí.
Terminamos de leer historia y pensamos: "entonces, eso fue lo que ocurrió".
Terminamos de leer ficción histórica y pensamos: "Entonces, así es como fue".
Recuerde, tanto para escribir como para leer, que un relato de ficción histórica
no corresponde, necesariamente, a la realidad de los hechos. Nos puede acercar a
la sensación de cómo fue, pero también puede - y suele - estar muy matizado por
la fantasía del escritor.
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