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Traspasando
un legado
Los padres que entregan exitosamente un legado espiritual a
sus hijos, modelan para siempre su carácter y fortalecen las realidades
invisibles de la vida sobrenatural en sus almas. Debemos reconocer que esta obra
es mucho más compleja que únicamente hablar de Dios de cuando en cuando a
nuestros hijos. Nuestro trabajo consiste en ser modelos de educación y crianza
para los niños.
Los padres tienen primariamente este deber con sus hijos. Es especialmente
cierto que los niños, particularmente los más pequeños, perciben a Dios y su
Iglesia en la forma en que lo hacen los padres. Si los padres son amables,
virtuosos, generosos, etc., y creen firmemente en su fe, los pequeños pensarán
en Dios de esa forma. Él es alguien que los cuida, que los ama y a quien es
bueno amar y seguir.
Aquí hay cinco cosas que ustedes pueden revisar para saber si sus hijos están
recibiendo el legado espiritual que desean:
1. Ustedes ¿educan y refuerzan en las realidades espirituales a sus hijos? ¿Sus
hijos conocen, a la medida de la capacidad de su edad, aquellas verdades
primordiales de la Fe?
2. ¿Ven a Dios como un Ser personal y amoroso a quien hemos de amar y respetar?
3. ¿Hacen actividades espirituales como una parte rutinaria de sus vidas? Por
ejemplo, rezar, leer vidas de santos, ir a la Iglesia, etc.
4. ¿Están claros los conceptos de bien y mal? ¿Siguen los mandamientos en su
hogar?
5. ¿Incorporan principios espirituales en la vida diaria?
La Fe tiene que estar viva en una familia para que los niños puedan imbuirse en
ella. Si en la práctica no vivimos nuestra espiritualidad más que para pedir
algo a Dios cuando nos vemos en dificultades, no podemos esperar que nuestros
hijos reciban una fe fuerte y duradera. Si en cambio somos modelos de fe,
esperanza y caridad, ellos tomarán nuestro ejemplo y se convertirán en el
tiempo, con total seguridad, en hombres y mujeres de bien.
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