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Buenos masajes para la
espalda
Entre
los muchos beneficios del masaje se incluyen la relajación, el control del
stress, el balance postural, un aumento de consciencia del propio cuerpo y de
confort emocional, mayor circulación y drenaje linfático para la liberación de
toxinas.
- El aceite de masajes se suele usar para disminuir la fricción creada sobre la
piel y para prevenir tirones de pelo. Cuanto menor sea la humectación, mayor la
fricción y más profunda la presión.
- Mantenga el contacto con la piel al pasar de un área a otra con un suave
golpeteo o la presión delicada de las palmas abiertas, para comprobar si en
verdad los músculos están más relajados y para no producir ansiedad en quien
recibe el masaje al dejar de sentirle. Es mejor hablar poco o no hacerlo en
absoluto, para crear un clima de tranquilidad y descanso.
- Utilice movimientos lentos para una respuesta calma y relajante, y movimientos
más rápidos para un efecto estimulante.
- No ponga presión directa sobre la columna, y evite cualquier grieta o daño en
la piel, tal como heridas, raspaduras, áreas de posible infección o moretones.
Un vez claro todo lo anterior:
1. Haga que la persona que recibirá el masaje se recueste sobre su estómago
sobre una superficie firme y confortable, tal como una colchoneta en el suelo o
una cama firme. Asegúrese de que puede alcanzar toda su espalda sin estropear la
propia. De ser posible, utilice una almohadilla o una toalla pequeña enrollada
bajo la frente del receptor para mantener el cuello en buena alineación con el
resto de la columna, sin impedir una fácil respiración.
2. Párese o arrodíllese a su lado. Coloque una mano sobre la base de la espalda
y una mano entre los omóplatos, aproximadamente a la altura del corazón.
3. Caliente la espalda aplicando presión de pulgares a lo largo de ambos lados
de la columna simultáneamente. Comience por la base de la espalda y avance
suavemente con sus dedos hacia el área del cuello. Esto también promoverá la
relajación.
4. Utilice un golpecito suave y delicado (llamado "effleurage") para aplicar
aceite de masajes. En un sólo movimiento largo y con un poco de presión, resbale
sus palmas abiertas hacia abajo a ambos lados de la columna hasta su base.
Retírelas a la altura de las caderas y regrese a ambos lados de los hombros,
repitiendo este movimiento dos o tres veces. Mantenga contacto con la espalda,
como ya hemos dicho, deslizando sus manos hacia una nueva área.
5. Continúe a ambos lados del cuello hasta la base de la cabeza, haciendo
pequeños círculos sobre la piel con los dedos, para ayudar a relajar también
esta delicada zona.
6. Comience en la columna y deslice sus palmas en direcciones opuestas hacia los
lados del cuerpo, empezando por la zona baja de la espalda y avanzando hacia los
hombros.
7. Amase las áreas musculares que se encuentran arriba de los hombros, el centro
de la espalda y el inicio de las nalgas para aflojar los músculos tensos.
8. Utilice sus pulgares o dedos para aplicar presión a las áreas que se sientan
duras o apretadas, que suelen ser llamadas "nudos".
9. Realice una fricción circular en el sentido del reloj con las puntas de sus
dedos a lo largo de los músculos que se encuentran cerca de la columna y
alrededor de los omóplatos.
10. Rote los brazos delicadamente, uno cada vez, para aflojar las articulaciones
y mejorar el flujo sanguíneo.
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