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Errores que malogran nuestro aspecto
Hay una serie de errores frecuentes en nuestro arreglo diario
que debemos evitar para vernos siempre bien, so pena de destruir nuestra imagen
ante los demás. Aquí ponemos un listado de diez equivocaciones o descuidos
fatales para nuestra apariencia, y que si no atendemos pueden malograr hasta el
vestuario más caro, el cabello más hermoso y el ambiente más sofisticado. Por el
contrario, quien atienda estos detalles jamás se verá mal, aún cuando su
guardarropas sea bastante sencillo o económico.
1. Colores equivocados. No todos los tonos de piel son iguales. El verde
lima o el rosa fuerte que nos gusta puede lucir fabuloso en algunos, pero
horrible en otras personas. Hay que experimentar con diferentes colores y
preferir la paleta que más nos favorece. Es mejor no desperdiciar el dinero en
ropas que nos hagan lucir tristes, con ictericia, estruendosas o lavadas.
2. Talles muy pequeños o grandes. Si no queda bien, no hay que usarlo.
Apretarse en una talla pequeña puede alimentar nuestra vanidad, pero siempre
pareceremos gordas para el resto, puesto que ese es el efecto que causa una
prenda menor a nuestra talla. Por su parte, las tallas mayores a nuestra figura
nos hacen ver "bolsudas" y desaliñadas. Por eso es importante comprar medidas
que que nos ajusten bien, y es la mejor forma de no vernos gordas.
3. Maquillaje inapropiado. Claro para el día, más fuerte para la noche,
tenue para deportes y otras actividades fuertes. Vestimos diferentes prendas
para distintas actividades en nuestras vidas, y el maquillaje también debe
cambiar. El maquillaje recargado jamás queda bien. Nos hace lucir falsas e
incluso "fáciles". Lo ideal es buscar colores y técnicas que realcen nuestras
fortalezas y disimulen los defectos, sin llegar a convertirnos en quienes no
somos.
4. Color errado de pantys. Pareceremos más altas y ordenadas haciendo
combinar el color de nuestras pantys con los zapatos y ropa. ¿Qué color usaremos
si llevamos un vestido azul y zapatos beige? Pues naturales. Las mujeres que
sólo usan medias negras para ocultar lo que no desean que nadie vea están
logrando lo contrario, pues excepto que toda su ropa haga juego, estarán
llamando la atención en sus piernas. Por otro lado, las medias gruesas de
colores que se pusieron de moda poco ha están desterradas de todo buen vestuario
que se precie de tal.
5. Zapatos gastados. Nos vemos geniales... de los tobillos para arriba.
Si los zapatos han visto mejores días, es mejor encontrar un buen zapatero o
comprar nuevos. Es importante lustrarlos regularmente y cuidarlos de manchas y
desgastes. Si se puede, lo ideal es tener más de un par que nos permitan
cambiarlos de un día a otro. Pero si no se puede, al menos hemos de tener
cuidado en este detalle que habla mucho de nuestra pulcritud. Ni qué decir que
los tacos aguja, los colores estridentes, las plataformas gigantescas, los
acrílicos o los falsos leopardos no forman parte de lo que puede considerarse un
calzado elegante o siquiera adecuado.
6. Uñas rotas, pintura saltada. Hay que mantener las uñas limpias y bien
pulidas. Para hacer reparaciones rápidas, de ser necesario, hay que tener un
cortauñas y una lima siempre a mano, en la cartera. También se puede llevar
quitaesmalte para el caso de que éste se dañe, porque se ve realmente muy mal
cuando está estropeado. No es necesario decir que los colores fuertes y/o
fulgurantes nunca son apropiados, pero especialmente en ambientes laborales.
7. Ropa interior notoria. Es desagradable y poco atractivo ser testigos
forzados de los interiores de una persona. Hay que escoger prendas que hagan
juego con el color de la ropa que las cubre (jamás usar un sostén negro bajo una
blusa blanca) y cuidar que los bordes no se marquen en los pantalones, para el
caso de abajo, o formen rollos de grasa en la parte superior. Obviamente que,
salvo para ocasiones especiales como una fiesta, debe evitarse el no usar estas
prendas.
8. Manchas de sudor. Primero, es fundamental comprar desodorantes que
sirvan para nuestro cuerpo. En ocasiones es necesario probar varios hasta dar
con el indicado, y puede ser necesario cambiarlo cada vez que cambie el
metabolismo, como tras el nacimiento de un bebé, al comenzar una nueva
medicación, al atravesar la menopausia, etc. No hay nada más desagradable que
ver charcos de transpiración bajo los brazos de una mujer, y hay que evitarlo
como sea. Innecesario es decir que las manchas de cualquier tipo deben ser
cuidadosamente quitadas, y si no es posible habremos de decir adiós a la prenda
estropeada.
9. Raíces. El color del cabello puede ayudar mucho al arreglo personal de
una mujer, pero es también un compromiso que adquirimos apenas decidimos
hacerlo. Si no podemos mantener económica o anímicamente el cuidado de las
raíces que van apareciendo con el color natural, es mejor jamás caer en la
tentación. Por otra parte, hay que asegurarse de que el color que elegimos
coincide con el tono de la piel, y que no contrasta con nuestras cejas.
10. Choques aromáticos. Es evidente que debemos cuidar nuestros aromas
corporales, pero no lo es tanto que deben coincidir los perfumes que decidimos
utilizar. El choque de olores en un mismo cuerpo es casi tan desagradable como
el excesivo uso de perfumes que nos hace pensar que la persona se ha "echado el
frasco encima". El aroma debe sentirse cerca de quien lo usa, pero nunca ha de
dejar una estela empalagosa a su paso. Hay que observar también qué nos sienta
mejor según nuestro propio aroma corporal (que modifica los perfumes), y según
nuestra edad, ya que hay olores adecuados para distintas edades y situaciones, y
es bueno que sepamos distinguir estos matices.
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