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Voz de los sin voz, presentamos la tradición a la modernidad

Vestir elegante según la ocasión

Por: D. Rafael Etcheverría

En esta oportunidad diremos algunas palabras sobre la elegancia según los contextos en que nos desenvolvamos.

Para los almuerzos familiares nuestro buen gusto debe atender a la sencillez. Si es al aire libre, vestiremos informales y deportivos, en tanto que si nos reunimos bajo techo, en la ciudad, preferiremos zapatos menos formales y bolsos de vestir casual. Lo mismo es válido para una invitación a tomar el café. La única diferencia sobresale en una invitación a tomar el té, que por ser preferentemente un evento femenino, se llevará un sencillo vestido de tarde.

Invitados a cenar, con excepción de mención directa de traje, llevaremos un vestido formal, evitando joyas excesivas y traje de noche. Aquí será válido también para invitaciones a tomar una copa, midiendo en ambos eventos la formalidad y contexto del lugar de encuentro.

A los cócteles las damas jamás llevarán traje largo, sino que optarán por prendas de tela más noble que la cotidiana, quedando permitido el uso de pantalones o falda

Cuando la invitación ha sido cursada por amigos, en contexto informal, los varones vestiremos un traje de tarde más elegante de lo habitual, o con chaqueta de vestir y pantalón liso. Las damas pueden permitirse quitarse la chaqueta, a diferencia del varón que bajo ninguna excepción expondrá sus brazos desnudos o en camisa.

Si la ocasión fuese un baile, las mujeres acuden con traje de noche, obedeciendo a la solicitud de la invitación: traje de cola, largo o de etiqueta. Llevarán un bolso pequeño, de noche y los zapatos harán juego con el bolso, forrados con el tejido del vestido. Las joyas deben ser pocas y de calidad, armonizando con los colores del vestuario.

Los varones llevarán un sencillo esmoquin o frac, según indique la tarjeta de invitación.

Si la invitación fue cursada por gente joven, está permitido relajar la formalidad, si bien se entiende que una persona de buen gusto tenderá a expresar de sí sus mejores cualidades, por lo que vestirá al menos un punto por encima de la formalidad permitida en un ambiente relajado.

Una recepción oficial amerita prestar atención al tipo de vestimenta solicitado por el anfitrión. Si no se indica nada en la tarjeta, es prudente consultar con antelación por las formalidades. Deben portarse las condecoraciones en caso de que se posean, evitando cualquier ostentación inapropiada.

Invitados a la ópera, un concierto o al teatro, vestiremos con el buen gusto que caracteriza a una persona culta, que sabe vivir la vida con refinamiento y categoría. Por lo mismo, a diferencia de las tendencias modernas, la persona elegante sí presta atención a lo que vestirá, por mucho que contradiga la falta de atención que se impone actualmente para estos eventos. Iremos siempre bien vestidos, según la hora y función.

Si la invitación a un concierto es temprano, los varones llevarán traje oscuro y las señoras un elegante traje de tarde. A la ópera se asistirá con traje de noche en el caso femenino y los varones un traje oscuro. A una gala, ellas llevarán traje elegante y joyas al tono, acompañadas por varones vestidos de esmoquin.

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