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Lo
básico para plantar semillas
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plantas de semillas tiene beneficios prácticos: ahorrar dinero, empezar justo
con la temporada de crecimiento, y escoger variedades distintas a las que se
venden en los locales. También hay otros beneficios: el gusto y maravilla de ver
que de una semilla aparentemente sin vida surge una maravillosa planta viva.
La semilla es el embrión de una planta y el aporte de comida inicial está
almacenado dentro de su cubierta protectora. Las semillas permanecen dormidas
hasta que una combinación de humedad, temperatura, aire y luz provoca la
germinación. Las semillas empaquetadas de tiendas y catálogos están disponibles
con facilidad.
Lo necesario
- Un cartón de huevos es un buen lugar donde comenzar con las semillas, puede
usar tarros de yogur o pequeñas macetas. Usted también puede comprar potes de
turba biodegradable que pueden trasladarse cuando los brotes requieren aire
libre. Cualquiera sea su elección, asegúrese de que el contenedor tiene agujeros
en su base para un buen drenaje.
- Como las semillas contienen suficiente alimento para la germinación en sus
primeros días, no es necesario comenzar con un medio especialmente rico en
nutrientes. Use una mezcla estéril, libre de malas hierbas, que sea bastante
sustanciosa como para absorber y retener el agua, pero no tan densa y apretada
que no permita entrar al aire e inhiba las raíces. Existen buenas mezclas
comerciales para comenzar con semillas.
- Muchos brotes se ven similares, por lo que es una buena idea etiquetarlos.
Escriba los nombres de las plantas en etiquetas o cartelitos y colóquelos para
saber de qué se trata. Guarde el envase de las semillas para futuras
referencias.
El agua
Una vez listo, agregue agua. El agua ablanda la cubierta de la semilla y permite
que la
fuente de alimento almacenada en su interior nutra al brote emergente. Sólo
mantenga su medio de germinación húmedo - pero no empapado - hasta que aparezcan
los brotes. Los contenedores pequeños se secan rápidamente, así que chequéelos
con frecuencia.
La luz correcta
Las semillas varían en la cantidad de luz que necesitan para germinar. Algunas
deben tener mucha luz, por lo que no deben ser cubiertas. Otras prefieren menos
luz, requiriendo una cobertura delgada. Y otras germinan mejor en la oscuridad,
y deben ser bien cubiertas. Busque las recomendaciones en su envase de semillas.
Después de la germinación, la luz es esencial para todos los brotes, y puede ser
natural o artificial. Si tiene una ventana soleada en su casa, aproveche esa
ventaja. Necesitará suplementar la luz del sol con luz artificial. Los brotes
requieren de 12 a 16 horas de luz por día.
Una buena temperatura
Las necesidades de temperatura de las semillas son distintas durante y después
de la germinación. Durante la germinación, cuanto más tibio el ambiente, mejor.
De 23 a 32º C interiores será lo mejor. Si la temperatura del cuarto es inferior
a los 23º, usted necesitará colocar los contenedores en un lugar cálido, como
cerca del horno, arriba del refrigerador, etc. Después de que aparecen los
brotes, de 16 a 21º estará bien.
Después de la germinación
Cuando los brotes desarrollen sus primeras hojitas, los contenedores estarán
atestados, y usted debe aligerarlos. Es difícil librarse de plantas sanas, pero
si permite que continúen apretadas, todas sufrirán y morirán. Mantenga los
brotes más grandes y saludables, y quite las plantas no deseadas, o corte sus
vástagos a la altura del suelo, dejando al menos 2 a 3 centímetros de espacio
entre los brotes restantes. A medida que crezcan las supervivientes y la
temperatura exterior supere los 10º, los brotes están listos para su
transplante, en alguna zona protegida de transición, como el garaje o el porche.
Después de un día o dos, estarán listas para el jardín.
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