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Piedras pintadas
Las
piedras de río son mejores por la forma lisa y redondeada, que queda mucho mejor
en el resultado final.
Puede
recogerlas personalmente, o adquirirlas en tiendas de decoración o en casas de
jardinería.
Aquí ponemos
algunos modelos para que le sirvan de inspiración, y que puede aplicar según el
grado de conocimientos de pintura que usted tenga, unos muy sencillos y otros
algo más elaborados, aunque no demasiado.
Usted
puede, sin embargo, escoger
cualquier diseño que le guste, y aplicarlo tan exitosamente como los que le
presentamos nosotros.
1. Limpiar bien las piedras. Cualquier forma de residuos, como alquitrán o
grasa, debe ser retirada con el uso de solventes. Lo importante es que no queden
residuos en la superficie. Utilizar un pincel para que las porosidades queden
limpias. Después dejar secar bien, dado que la superficie que guarda humedad,
perjudica las pinturas.
2.
Aplicar la base de color después de la limpieza. Esa capa posibilita un mejor
efecto y acabado del trabajo definitivo, además los colores de las pinturas
resultarán más vivos. Utilizar látex o pintura acrílica, bastando que sea mate
(opaca). Recuerde que toda vez que fuera a aplicar pintura sobre una superficie,
debe hacer un lado por vez, esperando el secado entre uno y otro.
3. Dibuje el diseño, o las formas en que se aplicarán las pinturas. Utilice un
lápiz con punta fina; en el caso de líneas o divisiones utilice cintas
adhesivas. Recuerde que el diseño puede ser muy intrincado, pero también puede
hacer bellos trabajos con diseños simples, como una flor, una letra oriental o
simplemente colores artísticamente combinados y difuminados.
4. Pinte las piedras con pinturas acrílicas al agua o al aceite, al óleo o con
acuarelas que serán cubiertas con un barniz. Use pinceles de calidad para una
mayor definición y durabilidad. Los más finos servirán para detalles delicados.
5.
Aplicar barniz sobre el trabajo terminado y bien seco. Pasar capas finas; el
barniz denso puede causar globos de aire. Ahora es más importante recordar de
hacer un lado por vez. Solamente barnizar un lado, cuando el otro esté bien
seco. El barniz es lo que más demora en secar. Juegue con el mate o el brillante
para dar acabados distintos a sus creaciones.
6. Después de secado el barniz, colocar en la base de la piedra o sea donde se
asentará a la superficie, pedazos de fieltro o pañolenci. Esta precaución es muy
importante tenerla en cuenta, ya que impedirá que la piedra raye los muebles u
objetos donde se apoye al correrla.
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