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Generando cambios en la pareja
Todos
hemos deseado en algún momento lograr algún cambio en nuestro cónyuge. Es
absolutamente normal y frecuente que dos personas que se han criado en ambientes
y pensamientos diferentes, desarrollen hábitos que afectan al buen
funcionamiento de la relación matrimonial. Si bien siempre insistimos en el
trabajo personal de cada esposo más que en el intento de cambiar al otro, hay
algunas formas de ayudar a que las dos partes sean felices, logrando un buen
cambio si este es realmente necesario y no se trata de intentar modelar al otro
a nuestro propio gusto. Comprendido esto, diremos que existe, entonces, un
proceso de siete pasos que colaborará con el desarrollo del cambio buscado. La
clave del éxito de este proceso es que hace al otro desear ese cambio, en lugar
de llevarle a sentirse coercionado.
1. Haga una lista de los tres comportamientos de su pareja que a usted le
afectan. Por ejemplo: deja desordenada la casa, no comparte las tareas
hogareñas, gasta mucho dinero. Luego escoja el problema que tiene la mejor
posibilidad de que su pareja desee cambiar. Aumentarán mucho sus posibilidades
de éxito enfocándose en un sólo problema cada vez. Elegiremos, a modo de
ejemplo, que su esposo/a no colabora con las tareas domésticas.
2. Describa el problema claramente. Esto incluye lo que hace su pareja y su
reacción ante el problema. Por ejemplo: "Mi amor, hay un problema que necesito
hablar contigo. Cuando llegas a casa del trabajo y comienzas a leer tu correo,
cambiarte de ropa o ver las noticias sin notar que los niños no me dejan un
minuto de paz, o que la mesa no está puesta, y yo estoy muy ocupada haciendo la
comida, siento que eres un insensible conmigo".
3. Describa su reacción al problema. "Cuando actúas tan descuidadamente, pienso
que te importan mucho más tus propias necesidades y que me ayudas sólo cuando te
resulta conveniente. Entonces me siento muy enojada, sola y resentida. Cuando me
siento así termino volviéndome fría hacia ti y ya no consigo ser cariñosa. No me
gusta cómo reacciono, pero esto es lo que ha estado ocurriendo".
Aquí hay una "fórmula" para describir el problema:
a) Usted ha especificado el comportamiento de "no involucrarse con las
necesidades del hogar" dando ejemplos específicos.
b) Luego ha explicado su reacción diciendo: "cuando te comportas así, pienso...
y siento..., entonces actúo..."
Es importante hacer comprender a su pareja que su respuesta se debe a que ese
comportamiento es un problema. Especialmente déjele saber lo que usted hace
cuando piensa y siente en la forma en que lo hace. Esto realmente informa al
otro de la consecuencia que les trae el comportarse de la forma no deseada.
Incluya en su reacción lo que el problema significa para usted. Por ejemplo, que
la falta de consideración a las tareas domésticas representa no ser respetado,
valorado, cuidado, etc.
4. Sea empático. Diga a su pareja por qué cree que será difícil para él/ella
cambiar el comportamiento no deseado. Esto les permite saber que usted ve el
problema de ambas perspectivas, y que tiene aprecio por lo que está pidiendo que
cambie. Por ejemplo: "Mi amor, pienso que ayudarme con la casa cuando llegas a
casa será difícil porque estás cansado y quieres dedicar algún tiempo para ti
mismo. Creo que colaborar tanto como deseo sería mucho pedirte".
5. Describa entonces cómo le ayudará. Porque usted no hará el pedido y luego
esperará lo mejor, el siguiente paso es describir lo que hará para ayudarle a
hacer el cambio que desea. Por ejemplo: "Mi amor, tu ayuda cuando llegas a casa
es tan importante para mí que yo..." (llene el espacio con aquello que crea que
puede motivar a su cónyuge a hacer el cambio pedido).
6. Pregunte si está dispuesto/a a hacer el cambio que usted pide. ¿Se
involucrará en adelante en las tareas del hogar? Puede que el otro concuerde con
todo, con una parte o con nada del pedido. Podrían decir "no" pero aceptar
considerar el cambio si usted ofrece otra motivación, por ejemplo. Entonces
usted decidirá si vale la pena el esfuerzo. Lo importante de este punto es
quedar bien claros en adelante. Si usted cree que el otro aceptó, sin que se lo
haya dicho expresamente, puede darse lugar a muchos malentendidos futuros.
Hablen los dos con confianza y claridad.
7. Descubra por qué. Sea que su pareja está dispuesta a hacer el cambio como si
no lo está, pregunte por qué. Sabiendo por qué quiere hacer el cambio le ayudará
a entender lo que le motiva. Podrá así alentarle más efectivamente en el camino.
Si no desea hacer el cambio, averiguando por qué usted podrá determinar la forma
de manejar este asunto en adelante. En ese caso usted aún tiene dos opciones
más. Una, puede preguntar si es una posición temporal o más definitiva. Si al
parecer no habrá cambios por ahora, haga saber las consecuencias: cómo se
sentirá, pensará y actuará en tales casos. Recuerde que no se trata de amenazar,
sino de abrir la comunicación e intentar resolver el conflicto.
Generalmente, si uno o los dos ceden algo de su posición, puede lograrse mejorar
en algo la situación. La segunda opción es aceptar que por ahora no puede
hacerse como usted lo desea, si las causas son razonables. Si este es el caso,
realmente tiene que aceptar la situación y no guardar resentimientos.
Las mayores mejorías de la relación de pareja vienen cuando ambas personas se
comprometen activamente en los ajustes necesarios y así crecen y se unen cada
día más. Pero con frecuencia hay cosas que cada uno desearía cambiar y el otro
ni siquiera parece notar. Este método puede ayudar, en esas ocasiones, a lograr
la voluntad necesaria para el cambio...
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