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Infidelidad: ¿Por qué? ¿Qué hacemos ahora?
Entre los dolores que pueden deteriorar más su confianza, se encuentra la
infidelidad. Por eso, tocaremos este tema que, aunque no se trata, afortunadamente,
de una problemática extensiva a todos los matrimonios, es cada día más
ampliamente difundido:
La anatomía de un affaire: ¡no se trata sólo de sexo!
Muchas personas creen que los affaires ocurren por irrefrenables deseos
sexuales. Se sorprenderán en saber que ésta no es la causa más habitual para
salir de la relación.
Descubrir que su pareja está teniendo un affaire destraba las puertas de las
emociones. Emociones tan fuertes e intensas que parecen extrañas y con
frecuencia perturbadoras incluso para aquellos que las experimentan. Muchos
dirán que es la traición, la decepción y la humillación lo que les catapulta en
un abismo emocional donde los sentimientos de desesperación y tristeza alternan
con sentimientos de enojo y rabia.
Incluso cuando pasa el shock inicial, el centro de los pensamientos de la gente
se mantiene en el acto sexual principalmente porque ejemplifica la violación de
una confianza sagrada entre dos personas que se han comprometido mutuamente.
¿Es
un deseo sexual incontrolable, debilidad o demasiada bebida lo que lleva a una
persona a los brazos de otra? Esta pregunta surge muchas veces de aquellos que
luchan por comprender "¿por qué él (o ella) lo hizo?".
Las
relaciones extramatrimoniales tienen menos que ver con sexo y más con
insatisfacciones. No se trata de minimizar la gravedad de lo que ocurrió o de
infravalorar el dolor causado por la pareja que se ha ido fuera de la relación.
Sin
embargo, es importante puntualizar que la dinámica de un affaire, especialmente
aquellos que tienen historia, es compleja y va más allá del acto sexual.
Para entender lo que ha ocurrido, ser capaz de determinar la viabilidad de la
relación y hacer lo necesario para superar el escollo, un buen punto de inicio
es comprender la noción de intimidad y cómo ésta funciona en las relaciones.
La
intimidad es el lazo único entre dos personas que las une emocional, espiritual
y sexualmente. La combinación de estos elementos forma la piedra angular de las
relaciones monógamas y nos distingue como especie humana de los animales. Las
relaciones exitosas y sanas requieren más que sexo para funcionar. Es el
sentimiento de conexión el que forma la base de la intimidad haciendo posible
que las relaciones crezcan y sostengan en los desafíos que suelen traer el
estrés, la enfermedad, el trabajo y los problemas familiares. La intimidad es el
pegamento que sostiene unida la relación, le da una duración basada en valores,
amor y compromiso en común.
Para que la intimidad se desarrolle y sostenga, una persona debe sentirse
valorada, cuidada y respetada por su pareja. Esos sentimientos significan
equidad y balance en una relación y el lazo seguro entre los cónyuges.
Igualmente importante es la necesidad de comunicación efectiva de esos
sentimientos porque cuando esto falla, surgen grietas que pueden desarrollarse
hasta provocar una ruptura. Si no se protege, la unión entre las partes está en
riesgo de perderse. Por eso la mayor amenaza a la intimidad no es la exposición
a gente atractiva del sexo opuesto, sino la inhabilidad de una pareja para
sentir y comunicar su conexión, cuidar y nutrir la relación que han creado.
Las
circunstancias que contribuyen a la fractura del lazo íntimo son diversas, pero
frecuentemente involucran la transferencia de la energía emocional que una vez
fue dirigida hacia la relación a otras fuentes tales como carrera, hijos,
intereses externos y amigos. Mientras que las buenas relaciones pueden tolerar
ausencias emocionales temporales, si esto ocurre indefinidamente, también
sufrirán la decadencia.
Lo
que busca afuera el que cae es recuperar esa atención en la relación que alguna
vez tuvo con su cónyuge y ahora se ha perdido. Eso no lo justifica, pero explica
un comportamiento de forma que pocas veces se atiende, y que debe corregirse.
Bajo estas condiciones las personas pueden reconectarse emocional y
espiritualmente con alguien externo de su relación para volver a sentir que
satisface sus necesidades de aceptación y comprensión, cuidado y afecto. Esa
clase de relaciones puede que en un principio comiencen benignamente y más tarde
evolucionen a un campo sexual. Este patrón es el más típico de los "affaires del
corazón". Surgen como una amenaza en realidad mucho mayor a la relación
matrimonial, y no son tomados en cuenta.
Por
eso, mientras el sexo puede ser el objeto de atención del cónyuge herido, es en
realidad la ruptura de los lazos de intimidad que una vez existieron lo que
realmente se ha dañado. En esencia, la traición que se une finalmente a la
infidelidad sexual puede haber ocurrido mucho antes en un nivel emocional y
espiritual. Así, aunque es uno de los dos quien ha caído fuera de la relación,
la responsabilidad por el origen del problema y falta de trabajo en defender el
lazo que los unía recae en los dos.
Y
aunque una persona proclame que estaba ciega ante el comportamiento de su
pareja, eso puede señalar una brecha en la intimidad que en sí misma sugiere que
el traicionado ha perdido contacto con las respectivas necesidades de cada uno.
Los
efectos del affaire pueden ser devastadores y no es fácil ni rápida la
reparación de sus daños. Sin embargo, si ambos cónyuges están motivados,
entonces la paciencia, honestidad, humildad para reconocer la propia parte,
generosidad y perdón harán posible reconstruir lo que una vez existió.
Después de un affaire
Pasos a dar para reencontrarse otra vez...
¿Puede el corazón volver a confiar otra vez después de haber sido herido así?
¿Puede una pareja volverse aún más unida de lo que fueron nunca antes? ¿Puede
haber romanticismo después de un affaire? Si ambas partes involucradas tienen
la voluntad de hacer las cosas bien, la respuesta es: Sí.
En
una época en que las posibilidades de divorciarse son más altas que permanecer
juntos, la infidelidad es también mayor que nunca, dada la poca importancia y
esfuerzo que se dedican a la resolución de los conflictos en el ámbito conyugal.
Entonces, una vez que el mal ha sido hecho ¿hay posibilidades de recuperar lo
que fue una vez e incluso mejorarlo?
He
aquí algunas ideas y pasos para ayudar a afrontar la situación y la forma de
volver a estar unidos.
Primer paso: afrontar los hechos.
Necesitan compartir la verdad sobre lo que ha ocurrido. No hay que entrar en
detalles explícitos, sino atenerse a los hechos generales. Si no se sabe la
verdad por completo sobre los eventos relativos al affaire, las posibilidades de
reparar la relación disminuyen mucho. Este paso es muy importante porque ayuda a
ambos a abrirse y volver a confiar.
Pueden finalmente liberar todo el miedo, la pena u otras emociones que estén
sintiendo. En ocasiones tratar de hablar sobre el tema puede parecer demasiado
difícil de confrontar. Si este es el caso, traten de intercambiar cartas.
Asegúrense de dejar un tiempo para escribirlas y leerlas y conversen después de
haberlo hecho.
Segundo paso: reconocerse.
Ahora sus emociones estarán seguramente muy enervadas. El camino de la
infidelidad no es fácil de traspasar. Si pueden reconocer y comprender lo que
siente cada uno, su camino será mucho más fácil.
Otra vez este paso puede hacerse cara a cara, o a través del intercambio de
cartas. Asegúrense de hacer saber al otro que, mientras las cosas están lejos de
ser perfectas, ambos desean y quieren hacer que la relación funcione.
Tercer paso: seguir adelante.
El
paso más importante respecto a seguir adelante no es intentar que las cosas
vuelvan a ser como antes, sino buscar algo que haga la relación aún más especial
y benéfica para ambos. Para lograr avanzar, necesitarán hacer algún tipo de
acuerdo sobre sus futuras acciones, como una misión o trato de pareja. Por
ejemplo, en papeles separados cada uno escriba lo que promete hacer y no hacer.
Compartan sus papeles y agreguen o quiten lo que quieran conversándolo.
Finalmente, creen una lista exclusiva a la que ambos acuerden adherir en
adelante.
Cuarto paso: dejarlo ir.
La
mutua fe debe volver a crearse, ganarse y nutrirse con el tiempo. El perdón y la
comprensión son elementos cruciales para recuperar esa fe. Aferrarse en
emociones negativas del pasado no ayudará a salvaguardar su corazón contra otro
posible acto de infidelidad. En realidad, esto crea un gran agujero en una
relación que en este momento necesita más que nunca de amor y afecto.
Quinto paso: construir la relación.
Aunque lleven muchos años juntos, lo que ocurrió es indicio de que la propia
relación estaba careciendo de elementos que la mantuvieran a salvo de esas
tentaciones. Hemos dicho ya muchas veces, pero lo haremos una vez más, que una
relación necesita ser alimentada y trabajada a lo largo de toda su existencia
para que su vida no se apague. Hagan el esfuerzo... el amor matrimonial es
irremplazable, único y debe ser incondicional.
A
pesar de que, como hemos dicho, el origen de una infidelidad está más marcado
por la erosión de la relación que por el deseo sexual extramarital, es
importante que dentro de la misma relación matrimonial ese campo funcione
adecuada y satisfactoriamente, para que no sea una causa más que empuje al
esposo/a al mayor quiebre de la relación, buscando afuera lo que no funciona
bien adentro.
Si
usted ha sufrido el dolor del engaño, no deje que la tristeza, indignación o
cualquier otro sentimiento que le provoque lo ocurrido, le haga olvidar que hay
motivos generalmente profundos para que esto sucediera. Es importante hacer un
trabajo introspectivo de su relación para descubrirlos y arreglar todo cuanto se
pueda.
Este artículo fue
tomado del libro:
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El Círculo de Oro
Guía práctica para mejorar las
relaciones con su pareja y familia
Precio US$
4.50 |
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