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Falta de sexualidad en la pareja
¿Desde
cuándo está bien estar casado/a y sentirse solo/a? ¿Por qué la sexualidad parece
ir en vías de extinción? ¿Qué ocurre a nuestra intimidad?
Si está sintiendo irritación respecto a estas preguntas, claramente está
surgiendo tensión en su relación conyugal. ¿Qué se puede hacer al respecto?
¿Aceptar ser quien pide constantemente un cambio? ¿Qué sucede si usted comunica
sus sentimientos y su pareja no parece escucharle? O peor, ¿qué ocurre si está
de acuerdo y luego lo "olvida"? ¿Se golpeará la cabeza contra un muro? ¿Tendrá
amantes? ¿Conseguirá un consejero matrimonial?
La situación que atraviesa ¿puede ser fácil de arreglar si la otra parte hace
"lo correcto"? Aquí hay algunas razones potenciales por las que su esposo/a
puede no estar en su misma sintonía:
1. Otras prioridades en primer lugar.
2. No tener el concepto en mente ("todo está bien")
3. Otras dificultades en la relación que producen distanciamiento en la
intimidad.
4. No encuentra satisfacción personal en hacerlo.
5. Ya no le importa
La gente está preocupada con tantas cosas en la vida que tienden a pasar por
alto algunos temas. Un recuerdo gentil puede ayudarles a traer nuevamente el
asunto a sus mentes.
Si piensan que todo está bien y nada está fuera de control, seguramente nunca
cambiará la situación. Usted empieza a pensar que el otro no está interesado, y
continúan igual hasta que llega la explosión.
Sentirse solo/a no es bueno, y sin una comunicación apropiada (sin gritos ni
recriminaciones) y sin escuchar adecuadamente, no hay unión de mentes y
consideración de sentimientos. El otro no necesariamente sabrá lo que usted
siente, y comentarlo calmadamente puede ser un buen primer paso.
Aclarar es importante, y también lo es conversar para ver si hay otros factores
de la relación cuyo deterioro pueda estar incidiendo en la falta de deseo de
estar juntos en este plano.
En caso de que reconozca que no siente placer en practicar la sexualidad, hay
muchas formas de afrontar el problema, buscando nuevas alternativas juntos, y
aprendiendo a conocerse nuevamente en este aspecto. Un encuentro sexual debe ser
satisfactorio para ambas partes, y los dos procurar que el otro se sienta a
gusto, amado y respetado.
La sexualidad es una forma única que tiene una pareja de mostrarse amor, y
exclusiva de su estado, que no comparte con nadie más. Por eso, es importante
como forma de comunicación, de satisfacción de necesidades y de unión. Dos
personas que dejan de tener contacto físico, empiezan también por lo general a
distanciarse mental y emocionalmente, y viceversa. Trabajen juntos estos temas,
hasta resolver el conflicto.
En caso de no conseguirlo, pueden ver a un consejero que les ayude a
reencausarse y encender un fuego que se ha apagado, o que quizás nunca existió
siquiera, hasta ahora. Una relación que no ha funcionado antes no está condenada
al fracaso. Debe trabajarse en ella, y pueden sacarse aún mejores frutos que al
inicio, cuando falta la madurez y el conocimiento del otro.
Conversen, escúchense y busquen soluciones. Nunca culpas, reproches o ataques.
Con comprensión, en medio de un clima de intimidad emocional, intenten franquear
la brecha que los llevó a un distanciamiento que, de una forma u otra, ambos
sufren por separado.
Este artículo sólo pretende enfocar el comienzo de una solución. Con
comunicación, solución de otros conflictos y búsqueda de la mutua satisfacción,
pueden superarse muchas dificultades en esta materia.
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