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Conocer a los futuros suegros
Por: Alejandra Sánchez
Cuando
la relación de una pareja está en su mejor punto no solo existen romance y
risas, sino también la confianza suficiente para dar pie a un evento que podría
llegar a alterar por completo el futuro de la relación si no se lleva a cabo de
manera inteligente y agradable. Este evento no es otro que el momento en que nos
encontramos por primera vez con nuestros futuros suegros.
Ya sea que ellos le visiten o decidan reunirse en un restaurante, sea esta cita
de carácter formal a sumamente informal, conocer a los padres de su novio/a
resulta siempre un tanto incómodo e impredecible. Tratamos de ser intelectuales
e intuitivos, cariñosos e independientes, alegres pero lo suficientemente
serios, responsables pero espontáneos...todo esto mientras intentamos recordar
todos los buenos modales que nuestros padres nos enseñaron cuando éramos
pequeños. Con el fin de conseguir tener una reunión que resulte agradable para
todos tenga presente las siguientes sugerencias:
1) Infórmese: Antes de reunirse con los padres de su pareja pídale que le cuente
un poco acerca de ellos. Averigüe sobre sus intereses, qué les gusta y qué no
les gusta, qué les parece totalmente aberrante y, por favor, no toque ese tema
cuando converse con ellos. Infórmese sobre sus creencias religiosas y políticas,
y en caso de que éstas sean contrarias a las suyas evite los comentarios que
puedan desatar una discusión. Sin embargo, es importante que no mienta con
respecto a su punto de vista, pues a largo plazo esto puede traer más problemas
que beneficios.
2) Sea cortés: La idea es que demuestre sus buenos modales de manera espontánea
y sencilla, sin llegar al extremo de los cumplidos exagerados y falsos. Una
manera de mostrar su cortesía es a través del buen uso de la gramática. Con esto
nos referimos a recordar el uso de frases tan simples como” “por favor”, “muchas
gracias”, “¿le puedo ayudar? “, “Es un placer conocerle”....etc., y por
supuesto, evitar el uso de términos que caigan en la vulgaridad.
3) No discuta con su pareja: Cuando este frente a sus futuros suegros tenga
siempre en mente que ellos son los padres de su novio/a, y por lo tanto son sus
protectores y fans número uno. Por lo tanto evite discutir o criticarle delante
de ellos. Aunque su pareja sea un adulto independiente y responsable recuerde
que para sus padres siempre será un cachorrito que necesita protección y
cuidado. Evite cualquier comentario que pueda resultar hiriente antes los ojos
de los padres. Recuerde, ellos comentarán con otras personas lo que dijo, y
especialmente en este punto de la relación lo último que usted necesita es
volcar a la familia de su futuro/a esposo/a en contra de usted. Guarde sus
comentarios – de ser muy necesarios – para el futuro, cuando la relación de haya
cimentado y tengan claro que usted busca ayudar y no solo criticar.
4) Demuestre interés: Asumiendo que todo resulta positivo, los padres de su
novio/a pasarán a ser parte de su familia antes que usted se dé cuenta, y de
igual manera sucederá con sus tíos, primos, abuelos, etc. Por lo tanto,
interésese en ellos. Pregunte por la salud de la abuela, por los estudios del
primo, por los avances del sobrino más pequeño. Recuerde: mostrar interés en
otros es clave si usted quiere que otros se interesen en usted.
5) Respete sus valores: Considere que todas las familias son distintas, los
valores, costumbres y tradiciones varían de un hogar a otro. Cada uno hace las
cosas a su manera y esto no lo hace mejor o peor, sino diferente. Trate de
adaptarse a esas diferencias, especialmente cuando se encuentre en casa de sus
futuros suegros o rodeado/a por la familia de su novio/a. Siga sus reglas. Ya
tendrá tiempo para hacer las cosas a su gusto cuando esté en su territorio.
Recuerde, si está entre sus planes casarse algún día, conocer a la familia de su
futuro esposa/o es parte de este proceso. Por muy intimidante que parezca esta
situación, con el tiempo las cosas se facilitan y si usted es lo suficientemente
inteligente y los valora tanto como a su pareja podrá llegar al punto en que los
quiera y les tenga la confianza necesaria para relacionarse con total
naturalidad.
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