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Mantenimiento versus progreso
Una
tarea de mantenimiento es una tarea que una vez completada tendrá que volverse a
hacer una y otra vez para llegar al mismo resultado. Por ejemplo, lavar la ropa
es una tarea de mantenimiento. Se junta la ropa sucia y hay que lavarla. Se
termina la tarea y después nuevamente se vuelve a acumular ropa sucia, que habrá
que volver a lavar. El ciclo comienza otra vez. Otros ejemplos de tareas de
mantenimiento son barrer, hacer las camas, planchar, lavar platos o aspirar.
Una tarea de progreso le ayudará a alcanzar una posición que está más allá de
donde se encuentra ahora. Por ejemplo, si toma lecciones de idiomas, usted
progresará en su conocimiento y habilidad del idioma con cada nueva lección.
Otras tareas de progreso son las de tomar responsabilidades desafiantes en el
trabajo, en un esfuerzo por ganar un ascenso, hacer ejercicios para mejorar la
figura, tomar cursos diversos o mejorar sus conocimientos de cocina, por
ejemplo.
Es muy frecuente que la lista de quehaceres quede repleta de tareas de
mantenimiento, mientras que las de progreso son dejadas para el final de las
prioridades. Por supuesto, cuando esto ocurre, el progreso se detiene y usted
empieza a sentir que cada día está lleno de tareas iguales a las de ayer y que
se mantendrán así mañana, no llevándole a ninguna parte y dejándole una
sensación de frustración y cansancio.
Cada día mire su lista de quehaceres. Es necesario incluir tareas de
mantenimiento en su lista diaria, pero también es importante agregar al menos
unas pocas tareas de progreso en su horario. De esta forma, siempre estará
creciendo y mejorando, con una sensación de avance y satisfacción y listo/a para
alcanzar mayores niveles en su vida en general y cada vez en particular.
Recuerde la próxima vez que realice su listado, y vivirá mejor y más feliz:
incluya al menos una o dos tareas de progreso entre las de mantenimiento diario,
y sea tan constante en cumplirlas como lo es con las otras.
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