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Criando hijos lectores

¿Le ha ocurrido que alguna vez su hijo le pidiera que le lea una historia? ¿Qué hizo usted ante este pedido? ¿Se detuvo a leer o escapó a la tarea porque no tenía suficiente tiempo en el día? Mucha gente siente que no tiene suficiente tiempo para detenerse y leer a un niño, pero... ¿sabía usted que la lectura de la mayor parte de los libros infantiles toma menos de 10 minutos?

Esto es lo que pueden hacer 10 minutos por su hijo:

1. Construir una relación positiva con los libros y la lectura, que acrecienten el deseo de leer.
2. Ayudar a los niños a aprender a leer más fácil y confiadamente cuando lo necesiten.
3. Mejorar la capacidad de escuchar.
4. Expandir su vocabulario.
5. Aprender estructuras gramaticales más complejas.
6. Desarrollar la memoria.

Una de nuestras metas principales como sociedad es enseñar a nuestros hijos cómo comunicarse efectivamente. Esto incluye leer, escribir, escuchar y hablar. La lectura de sus hijos puede aumentar todas estas habilidades. Sin embargo, leer también puede acrecentar la experiencia de unión entre usted y su hijo, ya que la lectura:

1. Proveerá un espacio de atención, seguridad, calma y calidez en medio del día.
2. Expandirá el entendimiento del niño de sí mismo, aumentando su imaginación, emociones y simpatías.
3. Expandirá a comprensión del niño de su mundo, promoviendo la discusión tanto de lo común como de lo extraordinario.
4. Fortalecerá la relación del lector con el niño, ayudando a la mutua comprensión a través de reacciones y conversaciones sobre el libro.
5. Creará una memoria feliz tanto para el lector como para el niño.

Leer a los niños es una de las mejores cosas que usted puede hacer por ellos. Estudios han demostrado que los niños a quienes se lee frecuentemente van mejor en el colegio, y esto les ayudará a ser más exitosos de adultos.

Tips para la lectura

Leer en voz alta a un niño es distinto de leer para sí mismo/a. No es difícil, pero hay algunos tips para hacer que el tiempo de lectura sea más disfrutable y memorable para ambos.

- Separe un momento específico del día para la lectura. Esto no le restringe a la posibilidad de leer en cualquier otro momento, pero ayuda a colocar una guía de horario que proveerá consistencia, perseverancia y le ayudará a recordar q
ue es el momento que dedicará a esta tarea.

- Especifique un número de cuentos, libritos o capítulos. Si no lo hace, se encontrará con el pedido de "uno más" y el tiempo se hará mucho más largo de lo necesario. Por ejemplo, puede determinar leer un librito o cuento en los días de semana, y dos el fin de semana. Por supuesto, esto depende del largo de la historia.

- Cree un "área de lectura". Si tiene el espacio, puede crear un rincón de la habitación o sala de estar donde usted y su hijo leerán. Necesita un espacio cómodo, buena luz y un estante o repisa donde colocar unas pocas selecciones favoritas. No es obligatorio, pero puede ser bonito tener este espacio especial para leer. En su cuarto, dé al niño su propia repisa de libros.

- Mueva su mano y haga voces. No tiene que ser perfecto y si más adelante olvida en la historia el tipo de voz de cierto personaje, al niño no le molestará. Estará tan ocupado disfrutando el juego que le escuchará o incluso ayudará a contar el relato.

- Haga pausas y pregunte. Si alguien trepa a un árbol a buscar manzanas, deténgase y pregunte a su hijo: ¿qué piensas que pasará ahora?. Luego gire la página para ver si tuvo razón en su respuesta.

- Equivóquese a propósito. Para libros que ya el niño conoce bien, lea palabras incorrectamente, pare y espere que el niño le corrija. Por ejemplo: "Blancanieves vivía con siete pollos". Los niños disfrutan corrigiendo y riendo de estos "errores".

- Hágalo un participante activo. Deje que el niño sea un personaje e invítelo a usar voces o alternar la lectura, permitiendo a cada niño leer una página o texto particular. Agregue movimientos de manos o cuerpo tales como gestos de miedo o alegría, moverse como si trepara, mirar a la distancia con la mano sobre los ojos, etc. Además, algunos niños más inquietos encuentran difícil sentarse simplemente a escuchar. Si este es el caso, entréguele papel y lápices y permita que mantenga sus manos ocupadas mientras escucha. No se preocupe si quieren leer ellos o dar vuelta las páginas. Los más pequeños comenzarán a "leer" con libro que conocen o acaban de escuchar, contando la historia que retuvieron en su memoria o usando los dibujos que ven.

- Conozca a su audiencia. Evite largos pasajes descriptivos hasta que la imaginación del niño o su atención sea capaz de aprovecharlas. También considere el nivel intelectual, social y emocional de su audiencia para elegir el tipo de historias. Sin embargo, ocasionalmente lea algo ligeramente por sobre el nivel intelectual de su niño y desafíe su mente.

- Traiga a la vida al autor o ilustrador. Aprenda sobre el autor en internet, o lea la biografía si hay una. Consiga libros de ese mismo autor o ilustrador que tanto le ha gustado al niño. Pregunte a su hijo lo que el autor o ilustrador estaba pensando cuando hizo el libro.

- Evite distracciones. No compita con la televisión o la compañía que ha venido de visita. No pida a su hijo que deje lo que está haciendo para poder leerle. La lectura es importante pero si usted flexibiliza el horario de ser necesario, esto no afectará al niño ni al hábito que están creando. En cambio, apagar un programa favorito o hacerlo entrar cuando está entretenido jugando para leerle hará que el niño se resienta.

¿Qué leer?

Ahora que usted sabe la importancia de leerle a su hijo y que tiene una idea de cómo hacerlo, queda el problema de qué leer.

¿Qué es lo apropiado según la edad? Frecuentemente los libros infantiles indican el nivel al cual están dirigidos en la portada. Los más pequeños escucharán historias sencillas, generalmente de la vida cotidiana, con pocas palabras y muchas imágenes. A medida que crezcan se irá introduciendo complejidad al relato, que puede desenvolverse en un entorno más fantástico. Además, es ideal escoger libros de materiales irrompibles para los más chiquitos, y este detalle nos permitirá entregárselo con tranquilidad para que vuelva las páginas y "nos lea" a nosotros.

Además de los libros convencionales, se pueden buscar otras fuentes de interés para los niños:

1. Libros hechos en casa. Los niños gustan mucho de hacer y disfrutar libros personales, y se pueden agregar páginas a lo largo del tiempo. Se pueden, por ejemplo, cortar imágenes de revistas o hacerlas personalmente (el niño y/o el adulto) y darles un hilo narrativo que mamá o papá anotarán a un lado o debajo.

2. Revistas. Hay gran cantidad de revistas infantiles con cuentos, juegos y relatos breves según la edad de su hijo que puede comprar o adquirir prestadas en bibliotecas públicas.

3. Diarios. Si a usted le gusta leer el diario todos los días, lea a su hijo algún dato curioso o información que pueda ser de su interés. No importa si no es de la sección infantil, cómica, deportiva o titular. Siempre que trate de tópicos "seguros" para el niño, lo más importante será hacerle partícipe de la lectura.

4. Catálogos. Si recibe catálogos en su casa, intente leérselos a sus hijos. También puede dárselos y permitirles "leerlos".

5. Internet. En la web usted encontrará millares de cuentos e historias - algunas incluso interactivas - que podrá imprimir o leer a los niños desde la pantalla, sentándolo al lado o sobre su regazo. Ellos adorarán esta experiencia.

6. Cajas de alimentos. Lea al niño alguna información de las cajas de alimentos que ellos conocen. Esto les despertará el deseo de leer por sí mismos, además de qué sabrán mejor de qué se trata cada elemento.

7. Señales de tránsito. Como en el caso anterior, lea o explique los signos a sus hijos. Toma unos pocos segundos y los niños gustarán de la interacción.

8. Libros de recetas. Mientras está cocinando, lea las recetas en voz alta o deje que los niños mayores las lean mientras usted reúne los ingredientes o hace la preparación.

9. Cartas y mails: Si la carta no es muy personal, léala a sus hijos.

10. Notas. Escriba notas a sus hijos para que puedan leer según su edad. Si son más pequeños puede dejarles un dibujo que signifique un mensaje o indicación.

Todos estos medios harán que la lectura se convierta en un medio cotidiano de informarse, aprender y moverse en la vida, y colaborarán con que sus hijos sean ávidos y entusiastas lectores más adelante, con las consiguientes ventajas que hemos explicado.

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