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Problemas de sueño en los niños
Los problemas para dormir son muy comunes durante la infancia, tal comunes que
pocos niños pueden zafar de ellos. En muchos hogares, los padres se preparan
diariamente para el combate nocturno.
Los padres suelen pensar que ellos
han ganado la batalla una vez que lograron que los niños estén en la cama. Pero,
con frecuencia, esa es una falsa victoria. Uno de cada cinco bebés, desde sus
primeros días hasta los dos años, se despiertan antes del amanecer. Entre los 2
y los 3 años, alrededor del 11 al 14 por ciento de los chicos se despiertan por
la noche, mientras que a los 4 esta cifra es del 8 por ciento.
Inadvertidamente, también se puede
contribuir a perturbar el sueño infantil dándole demasiada importancia a una
noche de insomnio. Una pareja que trabaja durante todo el día y se siente
culpable por no disponer de mayor tiempo para dedicar a su hijo, puede ser
indulgente con sus despertares nocturnos, llegando incluso a darle comida y
contarle un cuento en medio de la noche. ¿Cuál es el resultado? Durante el día
el niño duerme la siesta, y los padres están exhaustos.
¿Qué hacer en casos como este?
Reestablecer las pautas de descanso: acortar las siestas y dejar al pequeño en
su cuna durante la noche, aunque llore y se queje. Además, en los bebés, una
alimentación demasiado rica en harinas y el exceso de leche, y en los chicos más
grandes demasiado consumo de azúcar y grasas pueden ocasionar trastornos
digestivos que perturben el sueño.
Otras razones para una noche en
vela
El sonambulismo, hablar durante el
sueño y los terrores nocturnos también pueden ocasionar una noche en vela.
¿Qué hay bajo estos problemas? Los
investigadores sospechan que están relacionados con el ciclo del sueño infantil,
que aún no ha madurado. 4 a 6 veces por noche tanto chicos como grandes van y
vienen de los sueños REM y no REM. En el sueño REM, el cerebro está muy activo -
se da cuando soñamos - pero los músculos están paralizados, los ojos se mueven
rápidamente y el ritmo cardíaco puede fluctuar de gran manera. Durante el sueño
no REM, el cerebro esta menos activo y el cuerpo relajado.
Como los bebés duermen muy
profundamente en el sueño no REM (mucho más profundo que los adultos), pueden
tener dificultades para pasar de esta fase del sueño a la otra.
En este momento es cuando se
desarrollan los problemas. A continuación, todo lo que usted debe saber acerca
de los disturbios más comunes del sueño:
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Sonambulismo y hablar en sueños: Estos son los problemas más comunes.
Cerca del 15 por ciento de los niños caminan en sueños alguna vez. Estos
disturbios pueden desencadenarse cuando un chico está sobreexcitado. Lo
mejor es dejarlo y en los casos de sonambulismo, conducirlo suavemente hasta
su cama y acostarlo.
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Terrores
nocturnos: No siempre los niños duermen como ángeles. A veces se sacuden
en la cama, presas del pánico. Este extraño comportamiento se llama terror
nocturno que, a diferencia de la pesadilla, no deja huellas en la memoria
infantil. Cerca del 6 por ciento de los niños tienen terrores nocturnos una
o dos veces en su infancia. Sólo 1 por ciento de los chicos que padecen este
disturbio necesitan tratamiento médico. Los varones son más propensos a este
trastorno que las niñas, aunque los investigadores aún no conocen sus
causas.
¿Qué hacer ante este problema? Lo mejor es conservar la calma. El niño,
luego de que ha tenido terrores nocturnos, duerme serenamente; el que ha
tenido una pesadilla, no se quiere volver a dormir.
Los chicos suelen tener pesadillas frecuentemente luego de algún trauma. Los
sueños feos a veces están ligados a discusiones familiares, muerte de
alguien que conocen, problemas escolares o una mudanza.
Instrucciones
para domar rebeldes
Sea firme:
Una vez que su hijo está en cama, indíquele que no es hora de jugar o charlar.
Si llora, asegúrese de que todo está bien, deséele un firme buenas noches y
salga del dormitorio.
No se enoje:
Si es la décima vez que lleva a su hijo a la cama, no pierda la paciencia.
No demuestre que este comportamiento tiene algún efecto en usted. Mantenga una
voz neutral y haga pocos comentarios.
Sea creativo:
Algunas veces es la única solución para una noche de descanso. Una lámpara,
que el chico puede prender y apagar desde su cama o una linterna pueden ser la
solución al problema. La cuestión es buscarle una salida creativa.
Haga las
mismas cosas en el mismo orden durante todas las noches: Darle un baño con
agua tibia, ayudar a su hijo a ponerse el pijama, contarle un cuento y luego
apagar la luz. Un ambiente tranquilo con luz difusa y algunas tisanas
(manzanilla, tilo) también pueden ayudar.
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