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El desarrollo de la memoria

La memoria cambia a medida que se desarrolla la mente de los niños. Ciertas habilidades están relacionadas con la edad:

A los 3 meses: La mayoría de los bebés reconocen móviles, juguetes y objetos corrientes por medio de la memoria. Pueden recordar durante el tiempo suficiente como para distinguir los objetos que ya conocen de los desconocidos, y además, pueden imitar acciones.

De 8 a 12 meses: Los bebés pueden contemplar máscaras y reconocer aquellas que se asemejan a los rostros humanos, demostrando así que pueden retener información en la mente y compararla con la nueva. A esta edad comienzan a demostrar temor a las personas y objetos desconocidos porque saben que son diferentes. También pueden recordar dónde se encuentra un juguete oculto; ésta es una señal de que el desarrollo mental está guiando el desarrollo de la memoria.

Años preescolares: La "memoria eidética", es decir, la capacidad de retener una imagen visual en la memoria de corto plazo, es al principio más potente que la memoria verbal, pero disminuye a medida que el niño aprende a usar palabras. A los dos años, los niños tienen una tendencia natural a emplear el "ensayo", repitiendo cosas que desean recordar. Los preescolares realizan también mucho "aprendizaje incidental", recordando cosas que estaban presentes cuando están aprendiendo otras y no restringen la atención de forma muy efectiva. El niño en edad preescolar recuerda aquello de lo cual tiene una experiencia directa y aún no comprende bien cómo lograr que funcione la memoria. Si a un niño de cuatro años se le muestran doce ilustraciones de objetos familiares, podrá recordar tres o cuatro y reconocer diez u once si se le pregunta: "¿Viste esta ilustración antes?".

Alumnos de escuela primaria: A los seis años los niños comienzan a comprender que existen motivos para recordar cosas y desarrollan estrategias mnemónicas. Instintivamente ensayan, y a los siete años deben ser capaces de ver modelos y organizar grupos de cosas que deben ser recordadas. También deben poder recordar y volver a contar una historia, manteniendo un orden razonable respecto de los acontecimientos que en ella se narran. También debe aumentar la capacidad de concentrarse en lo importante de un tema, pero los niños que tienen problemas de atención siguen absorbiendo tanta información incidental, que tienen dificultades para desarrollar lo que realmente importa. A los diez años, la mayoría de los niños a quienes se les muestran doce ilustraciones, pueden recordar ocho y reconocer las doce.

Adolescencia: Es la edad en que se efectúan conexiones entre distintos temas e ideas. La memoria se convierte en un mecanismo de pensamiento abstracto, a medida que el adolescente aprende a recordar dos o más elementos de información y los retiene en la mente mientras evalúa nuevas ideas. Cuanto mejor encajan las cosas, mejor funciona la memoria. Si el niño no ha tenido una buena base para comprender el material que le ofrece la escuela, éste es el momento de reconstruirla. Los adolescentes deben recordar, como el adulto, siete elementos con la memoria de corto plazo y deben saber emplear numerosas estrategias para memorizar cantidades mayores. Pueden distinguir entre reconocimiento y recuerdo cuando estudian para sus exámenes, siempre que alguien les haya explicado la diferencia que existe entre ambos.

Libertad para recordar

Las investigaciones demuestran que la interacción personal, los elogios, la seguridad y la confianza en sí mismo son factores que influyen en el desarrollo de la memoria de los niños. Si un niño de cualquier edad está ansioso o abrumado por pensamientos que lo preocupan no absorbe la información que se le brinda. Muchos de los niños que tienen problemas de "memoria" en la escuela están en realidad distraídos por preocupaciones o temores. Si al niño se lo estimula para que exprese abiertamente sus emociones, su aprendizaje es más eficiente.

Cómo ayudar a los niños a establecer circuitos mnemónicos

Algunas actividades, como las que mencionamos a continuación son útiles para las distintas edades, siempre que se lleven a cabo sin presiones y en forma divertida:

  • Invente juegos para estimular la memoria de corto plazo, visual, auditiva y motriz. Permita que el niño se convierta por momentos en el "maestro", para que la situación no se torne unilateral. Puede variar la cantidad de información de acuerdo con la edad del niño.

  • Enseñe a los niños a emplear el lenguaje para ayudarse a recordar. Hacer que el niño vuelva a contar cuentos o relate acontecimientos con sus propias palabras es una manera eficaz de lograr que esa información ingrese en la memoria de largo plazo.

  • Enseñe a los niños a ensayar, repitiendo algo varias veces y recordándolo periódicamente.

  • Formule preguntas a los niños pequeños acerca de acontecimientos del pasado cercano o lejano. Los hijos de madres que hacen esta clase de preguntas tienen mejor memoria que otros. "¿Recuerdas cuando compré esos bizcochos que te agradaron tanto?"; "¿Quiénes fueron invitados a la fiesta de Juan la semana pasada? ¿Recuerdas qué regalos recibió?"; "Hablemos de lo que hicimos el verano pasado en la playa".

  • Enseñe a los niños a emplear pautas de reconocimiento que les ayuden a recordar. "Deja tus patines junto a la puerta de atrás para no olvidarte de llevarlos".

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