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Ayudando al niño con sobrepeso
La
obesidad infantil ha sido descrita como epidémica. Pone a su hijo/a en riesgo,
haciéndole más susceptible a problemas del sistema cardiovascular, endocrino e
incluso afectando su salud mental. La diabetes tipo 2, la depresión y la baja
autoestima son sólo la punta del iceberg cuando hablamos de niños con sobrepeso.
Es irónico que tanto el problema como la solución sean reductibles a una
ecuación tan simple: energía que entra versus energía que sale. Cuando se
consume más energía que la que se utiliza, el resultado es la reserva de grasas.
En síntesis, su hijo come demasiado y gasta muy poco.
Energía que entra
El problema: Los padres de hoy están más ocupados que nunca antes, con
horarios atestados y muchas dificultades que afrontar cada día. Por eso, les
resulta conveniente la aparición de restaurantes de comida rápida en cada
esquina. Nuestros hijos están comiendo más frituras y otras grasas, comidas y
bebidas azucaradas que nosotros cuando teníamos su edad. Estas ingestas le dan
una excesiva cantidad de calorías que resultan en aumento de peso.
La solución: Tome tiempo para evaluar la dieta de sus hijos. ¿Comen tres
comidas balanceadas al día? ¿Comen al menos cinco porciones de frutas y
vegetales al día? ¿Están limitados en sus ingestas de grasas y azúcares? Evite
comprar mucho de este tipo de comidas (incluyendo los tentempiés) y llene su
carro con ingredientes frescos y saludables. Dedique un rato a planificar las
comidas de su familia para que no se encuentren comiendo "lo que hay" en el
último minuto.
Energía que sale
El problema: Ordenadores, juegos de video y televisión satelital son los
entretenimientos habituales de nuestros hijos. ¿Quién tiene tiempo para jugar
afuera cuando está a punto de alcanzar el último nivel o está por comenzar su
show favorito? Los niños cada vez participan en menos actividades físicas y son
más sedentarios que cualquier generación anterior.
Solución: Limite el tiempo que sus hijos pueden pasar en actividades
sedentarias, tales como la televisión y los videojuegos. Inscriba a sus hijos en
algún equipo deportivo para que
puedan correr con otros niños. Lleve a toda la familia al parque el fin de
semana en lugar de reunirla en torno a la televisión.
Como padre es su responsabilidad enseñar a sus hijos hábitos sanos que le
procuren una buena salud. Los niños obesos tienen mayor posibilidad de
mantenerse obesos en la adultez, aumentando así en mucho el peligro de problemas
serios de salud en su futuro. Hable con sus hijos sobre sus hábitos alimenticios
y los niveles de actividad, informándoles de buenas opciones versus malas
elecciones. Conviértalo en un esfuerzo familiar el comenzar a comer más
sanamente y aumentar las actividades físicas, y quedará gratamente sorprendido/a
con los resultados.
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