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Relacionándose con personas con discapacidades
Por: Alejandra Sánchez
Especialista en protocolo internacional
Gran
parte de las discriminaciones que enfrentan las personas con algún tipo de
discapacidad resultan del desconocimiento. La falta de información nos ha
llevado a usar tanto un lenguaje verbal como físico que pone énfasis en la
condición que afecta al individuo y no en la persona misma. De allí la
importancia de conocer ciertos estándares de conducta que mejorarán la
comunicación.
Algunos
aspectos que debemos tomar en cuenta son los siguientes:
1) Procuremos
hablar directamente a la persona, manteniendo siempre el contacto visual con
ella y no con su intérprete o chaperón.
2) Recordemos
saludarlos ofreciéndoles nuestra mano o un beso en la mejilla (dependiendo de la
costumbre del país). Si es absolutamente necesario, se considera aceptable usar
la mano izquierda.
3) En
términos generales evite hacer preguntas acerca de la condición que afecta a la
persona. Si existe alguna duda que sea relevante a la situación es apropiado
hacerlo, recordando siempre ser muy respetuoso.
4) Si
tiene niños pequeños, converse con ellos acerca de las incapacidades físicas o
cognitivas, hágales entender que muchos individuos las presentan y que estas no
los hacen menos capaces. Tal como ellos, las personas minusválidas merecen todo
nuestro respeto y atención. Ayúdeles a comprender que no hay nada de qué
asustarse y que la única diferencia entre una persona discapacitada y otra
considerada “normal” es la forma que tenemos de hacer ciertas cosas.
5) Es
importante también saber escoger nuestras palabras evitando frases que tengan
una connotación negativa. Es preferible referirse a “la persona que tiene
epilepsia” en vez que “al epiléptico”; hablar de “una condición” y no de una
“enfermedad”
6) Si
planea un evento, trate de anticipar las necesidades de sus invitados y haga los
arreglos apropiados. Por ejemplo: mueva muebles que impidan el paso de alguien
en una silla de ruedas. De no ser posible, informe a su invitado con
anticipación.
Las antes
mencionadas son reglas generales de conducta al margen de la condición que
afecta a la persona. Ahora bien, así como hay diferencias entre la forma en que
nos relacionamos con un asiático, hindú u occidental también existen ciertos
aspectos que difieren cuando la persona sufre de sordera, hemiplegia, problemas
visuales, entre otros.
Dificultades auditivas
1) Procure
mirar directamente a la persona. Hable clara y expresivamente, enfatizando el
uso de las expresiones faciales. No fume, coma o cubra sus labios con las manos
(esto es de suma importancia en caso que la persona lea sus labios)
2) Para
captar su atención o iniciar una conversación toque el hombro de la persona.
Impedimentos visuales
1) Siempre
preséntese e identifique a quienes le acompañan.
2) Use
el nombre de la persona a quien se dirige para así evitar confusiones. Utilice
frases tales como: “Carlos, ¿cómo te fue en tus vacaciones?” o “Andrea, cuéntame
que planes tienes para este fin de semana”
3) Si
alguien necesita ayuda para desplazarse, deje que tome su brazo de la forma que
le sea más cómoda.
4) Al
entrar a una habitación, descríbala detalladamente poniendo especial énfasis en
la distribución. Por ejemplo diga “hay una mesa a un metro frente a ti, ubicada
a las 11 del reloj”.
5) Nunca
se retire sin antes decirlo.
6)
Si la persona usa un perro guía,
tenga presente que no es una mascota. El animal es responsable por la seguridad
de su amo y esta trabajando constantemente, por lo tanto, evite tocarlo.
Uso de silla de ruedas
1) Mantenga
una distancia prudente. Recuerde que tal como el cuerpo, la silla es parte del
espacio personal de quien la usa. Por lo tanto, no se incline o apoye sobre
ésta.
2) Evite
fijar su vista en las muletas o silla de ruedas. Mantenga contacto visual con
la persona y no con la discapacidad o instrumento de apoyo.
3) Al
conversar con una persona que utiliza silla de ruedas se sugiere sentarse junto
a ella, evitando de esta manera que el individuo tenga que mantener su cabeza
elevada, lo que le puede causar fuertes dolores en su cuello. Para tener una
idea mas clara de la situación, trate usted te conversar por tan solo cinco
minutos mientras mira un techo. No sólo dificulta la comunicación sino que
también la hace incómoda y un tanto adolorida.
4) Es
también de suma importancia no dar palmadas en la espalda o muslo de una
persona con discapacidades físicas. Esto podría ocasionarle la perdida del
equilibrio y/o espasmos musculares.
Problemas del habla
1) Sea
paciente. No termine las frases por la persona ni pretenda entender. En lugar de
eso, pida que le repitan el comentario o lo escriban. Una buena táctica es que
usted responda repitiendo lo que le dijeron, para así asegurarse de que
entendió. Si opta por esto, no copie cada palabra. En cambio, concéntrese en la
idea general de lo dicho. La respuesta le dará una pista y guiará la
conversación.
2) Si
es necesario, haga inquisiciones que requieran respuestas breves.
3) No
asuma que una persona con problemas motores de habla tiene también dificultades
cognitivas.
En
términos generales, sea cual sea la situación, debemos recordar que una persona
con alguna discapacidad es tan humana como usted o como yo. Sus sentimientos y
actitudes no varían a las de aquellas personas que no sufren ningún problema
físico. Trátelos de la misma manera que usted desea ser tratado.
Permita
que el sentido común y una actitud amistosa guíen la relación...pero por sobre
todas las cosas: ¡relájese!...todos cometemos errores. Si lo hace, pida
disculpas y mantenga el sentido del humor y deseo de comunicarse.
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