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La cortesía en los fumadores
Por: Alejandra Sánchez
Especialista en protocolo internacional
Al
fumar, ya sea un cigarro o un puro (habano se llama cuando es hecho en Cuba) se
deben tomar en cuenta ciertas reglas de cortesía, como en cualquier otra
actividad, con el fin último de mostrar respeto y consideración hacia quienes
nos rodean.
Entre estas reglas es importante recordar las siguientes:
Reglas generales para
cigarrillos y puros
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Al margen de las leyes de
cada país el fumador debe recordar que en lugares públicos siempre
prevalecerán los derechos del no fumador. En otras palabras, siempre debemos
asegurarnos de que nos hallemos en un sitio en el que está autorizado fumar.
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Tanto los cigarrillos como
los puros deber sostenerse con la mano izquierda, de manera que la derecha
quede libre en caso de que sea necesario saludar a alguien.
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Debemos evitar fumar cuando
se encuentren presentes niños, embarazadas o enfermos.
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Cuando somos invitados a
casa de otra persona siempre debemos pedir autorización al anfitrión para
fumar. Si no hay ceniceros visibles lo más probable es que no esté
permitido.
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Las colillas nunca deben ser
arrojadas al suelo.
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Cuando estemos en un
almuerzo o cena hemos de recordar que nunca se debe fumar antes del postre.
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Se debe ser muy cuidadoso al
momento de inhalar el humo, evitando las bocanadas y soplar directamente
hacia una persona.
Cigarrillos versus Puros
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Las cenizas de los
cigarrillos deben ser arrojadas constantemente al cenicero mientras que no
sucede así con los puros. Una ceniza de 5 o 6 centímetros de largo es signo
de la buena calidad del puro.
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Está permitido encender
cigarrillos con cerillos o encendedores, mientras que los puros deben
encenderse solamente con cerillos largos de madera, pues los encendedores
alteran considerablemente su sabor original.
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Es correcto aplastar el
cigarrillo contra el cenicero al momento de apagarlo, mientras que el puro
debe dejarse allí y permitir que este se extinga por sí solo.
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Cuando se disponga a fumar
un cigarrillo se deberá ofrecer al resto de las personas que se hallan
presentes. Por otra parte, si lo que se fuma es un puro, existen dos
opciones: si usted es el anfitrión deberá ofrecer puros al resto de los
presentes; pero si usted es el invitado no se espera que los ofrezca, pues
debido al tamaño de los puros se entiende que usted haya salido de su casa
con suficientes puros sólo para usted (uno o quizás dos).
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Una vez más, si usted fuma
un cigarrillo, no olvide ofrecer fuego. El caso de los puros es distinto, el
encendido es considerado algo muy personal y por lo tanto no se comparte.
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Finalmente, las cenizas de
los cigarrillos pueden ser eliminadas al final de una reunión, mientras que
las de los puros deben retirarse constantemente, pues sus residuos suelen
producir aromas muy desagradables.
No olvidemos que éstas y todas las reglas de buenos modales
tienen como objetivo único mostrar respeto hacia los demás, lo que nos permite
una sana convivencia donde quiera que nos encontremos.
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