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La celebración del matrimonio (parte I)

En este articulo abordaremos brevemente los aspectos protocolares de una celebración de matrimonio, para que los novios y sus padres – principalmente – sepan de qué forma deben conducirse para no cometer ningún error y crear el momento especial y memorable que todos desean. Desde detalles del civil hasta la ropa, los pajes y la entrada en la Iglesia para el matrimonio religioso...

Matrimonio civil

La formalización del matrimonio civil pide a los contrayentes la sobriedad propia de una gestión formal ante el Estado. El vestuario será sencillo. Si acaso el matrimonio religioso fue postergado para otro día, se puede convidar - a continuación - a los invitados a un cocktail de festejo en caso de haberse realizado en casa. Respecto a cursar invitaciones para asistir a la ceremonia, no asistirá un número de personas muy superior a quienes establece la ley del lugar a prestar validez a la legalización del contrato matrimonial. Puede asistir, por supuesto, la familia directa de los invitados. La costumbre moderna ha impuesto la alternativa de trasladar a los asistentes a un hotel, restaurante o salón de té a realizar un brindis, según la hora en que fuese realizada la ceremonia y la disponibilidad de un espacio holgado para acomodar a los asistentes.

Matrimonio religioso

Pide la Iglesia que el matrimonio sea realizado en la parroquia correspondiente al domicilio de la novia. En caso excepcional, se solicitará al señor cura párroco una licencia especial, quien la extenderá en el momento si no interviniese alguna objeción. Sin esta licencia, no se podrá celebrar el rito.

Al momento de solicitar la hora, se acordará el inicio del curso de preparación para el matrimonio. Concluidas las sesiones – habitualmente seis – se extenderá el certificado que mostrarán ante el sacerdote antes de casarse. Deberán llevar además la Libreta religiosa de Familia. Allí se inscribirán los hijos, muertes y sacramentos. Deberán acreditar además haber recibido el Santo Bautismo, la Sagrada Comunión y el santo crisma de la Confirmación. Si alguno de los contrayentes no los hubiere recibido al tiempo de la boda, deberá solicitarlos al sacerdote para que disponga de los tiempos para preparar y administrar los sacramentos.

Los pequeños costos propios de estas gestiones corresponden al novio, quien acudirá a cubrirlos con presteza y discreción. Corresponden también al esposo el alquiler del sagrado recinto, las flores y coro, así como la ofrenda para contribuir con las obras de la Parroquia, cuyo monto normalmente es sugerido por la secretaría del templo o bien se acuerda con el señor cura si el caso lo amerita.

El santo rito puede ser con o sin Misa de Precepto. Durante la Santa Misa, novios y parientes reciben la Sagrada Comunión.

Si solicitan con Misa, el rito matrimonial consistirá en una primera lectura (Antiguo Testamento o Epístolas); una segunda lectura (Santos Evangelios) y el rito matrimonial. Sigue la Misa con la solemne Bendición Nupcial. Si no hay Misa, se procederá con el rito inicial, la primera Lectura, el Santo Evangelio, rito matrimonial y la Bendición Nupcial. Se concluye con la Acción de Gracias y la Bendición.

Respecto a la estructura de la Iglesia, conviene regirse más por el efecto en los invitados que por la popularidad del recinto o apegos sentimentales. Los templos grandes suelen quedar semivacíos si el presupuesto no consiente un número tan grande de invitados como para llenar el santo lugar. Es preferible escoger iglesias pequeñas, de fácil ambientación y decoración. Una Iglesia llena deja un imborrable recuerdo para todos y la calidez de la cercanía humana.

Para las iglesias pequeñas se recomienda la selección de un traje de novia sencillo, sin cortejo a la entrada. Se recomienda a los padres y novio esperar el ingreso triunfal de la novia en el mismo altar. Sin embargo el espacio no dispensa tanto a los padres del novio, como al novio y a su madre de recibir a los invitados a la puerta de la iglesia. La ubicación se hará como sigue: el novio a la derecha, en primer lugar. A su lado se ubica la madre del novio. El padre del novio y la madre de la novia se ubicarán atrás. El saludo a los invitados siempre será breve y cortés, permitiendo un flujo continuo y sin congestiones. Los invitados de la novia se acomodarán a la izquierda y los novios a la derecha. Se reservan las tres primeras filas para los familiares más cercanos. Con sumo tacto, corresponde al padre del novio y a la madre de la novia recordar a los invitados que el protagonismo del evento se concentra sobre los contrayentes, no sobre los asistentes.

El decoro y respeto al recinto exige recordar a las invitadas que tanto el uso de pantalones, faldas cortas y escotes indiscretos están excluidos del vestuario propio para una ceremonia religiosa.

El vestido de las madrinas estará previamente acordado en su largo, color, complejidad y si lleva o no sombrero. Exceptuando el blanco y colores muy claros propios de la novia, pueden optar por cualquier color que no ofenda el buen gusto y la sobriedad del festejo. Los padrinos y novio se vestirán iguales, escogiendo entre el Jacques gris (o negro) o un traje negro de buen corte y una corbata de tono acorde. Para el primer caso tienen la alternativa del plastrón. Si optan por el jaquet, el traje de las madrinas siempre debe ser largo.

La novia tiene una amplia variedad de estilos para escoger su traje, según su personalidad, edad y condición física. Tanto más el estilo, maquillaje y peinado se parezcan a lo habitual en la novia, tanto más natural y hermosa se verá la novia, quien deberá evitar grandes contrastes o transmitir la sensación de disfraz. El tocado deberá ser acorde al vestido, pudiendo ser una línea de flores, velo, perlas o lo que mejor acomode a la novia. Lo tradicional son las flores de azahar tanto para el cabello como para el ramo, por transmitir claridad, elegancia y frescura.

Los pajes suelen escogerse en el rango de 4 a 8 años, indistintamente de su sexo o parentesco. Se vestirán con la elegancia que se puedan permitir los novios. Vestirán en tonos pasteles para rescatar su inocencia, llevando los niños camisas con cuellos de encaje y camisas con alforzas. Otra alternativa para los chicos - muy en boga - es recurrir a casas de alquiler de trajes y solicitar modelos a escala del traje del novio, pero lo que siempre es recomendable es no disminuir su papel de infantes. Los pequeños se ubicarán junto a los novios, si bien es recomendable sentarlos en la primera fila de asientos si por su edad o carácter no se cuenta con la certeza de su resistencia y buen comportamiento.

Sobre el retraso de la novia, diremos que es tolerable hasta un cuarto de hora, evitando retrasos incómodos y muchas veces la confusión con el matrimonio que viene a continuación en la misma iglesia. El auto en que llega será formal y lo más amplio posible, sentado el padre del lado por el que descenderán, para ayudar a su hija al bajar ofreciéndole su brazo derecho. Un pariente o amiga de la novia estará de acuerdo con ella para ayudar a acomodar la cola y pliegues del vestido. Una persona previamente acordada dará la señal al órgano y coro para que inicien la música acompañando el preciso momento del ingreso de la novia. Ésta ingresará con su padrino desplazándose con elegancia por la nave central hasta el pie del altar, donde el padrino la dejará y se ubicará a su izquierda. El cortejo – si hubiera – acompañó a la novia desde su ingreso a la iglesia. La madre de la novia tomará el brazo que le ofrece el padre del novio, quien la dejará junto a su esposo y se retirará junto a su esposa. Al terminar la ceremonia, se retira primero el marido con su mujer tomada del brazo y detrás siguen los padres de ella y al final los padres de él.

Las flores – en lo posible naturales – serán de tonos pálidos, dispuestas en forma y número por un especialista. La música puede solicitarse a un coro, solista, órgano, conjunto de instrumentos antiguos o grabada, y es escogida por los novios.

Un motivo de consulta frecuente es el caso de padres separados. En la ceremonia de matrimonio ellos actuarán siempre juntos, sin miramientos a su actual estado civil. Ellos actúan como padres y no como esposos. No comulgarán en caso de estar conviviendo con una tercera persona, caso en el cual se dará previo aviso al sacerdote de la delicada situación. Su acompañante puede asistir como invitado(a) y participará de la fiesta según sea la relación que mantenga con las familias. Generalmente no se aconseja su asistencia en casos de generar incomodidad en los participantes. Ha de velarse en primer lugar por la comodidad de los invitados y el decoro del templo.

Los fotógrafos suelen ser un dolor de cabeza que conviene prever. Es recomendable que hayan sido contratados por los padres de los novios, evitando que cobren una tarifa a los asistentes – que habitualmente no portan dinero encima - por copias de las fotografías. Los fotógrafos esperarán a la entrada de la iglesia durante la llegada de los invitados y parientes. Si hubiese fotógrafos de medios de comunicación, deberán identificarse ante los invitados y sólo podrán tomar fotografías si éstos aceptan posar.

Retirados los novios, los padrinos pueden permanecer saludando a los invitados, por un tiempo breve para no entorpecer el desarrollo del siguiente matrimonio. Los convidados a la fiesta intentarán acudir a tiempo a la hora acordada.

En el próximo artículo abordaremos la Fiesta de Matrimonio y las invitaciones.

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