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La celebración del matrimonio (parte II)
En
este artículo abordaremos el tema de las invitaciones, pues ellas, a diferencia
de la creencia popular, son más que un trozo de papel indicando lugar y fecha de
una ceremonia. Las invitaciones son la afirmación oficial a los seres queridos
del próximo enlace matrimonial. Por dicha razón, hay estándares básicos para
conseguir que mantengan un carácter elegante y a la vez atractivo.
Uno de los primeros elementos que se deben considerar antes de ordenar y enviar
las invitaciones es conocer el número de asistentes a la boda y celebración.
Para ello el primer paso que la pareja debe seguir es decidir a grandes rasgos
el tipo de ceremonia que desean. Existen dos opciones: una es la boda íntima y
familiar y la otra es una boda multitudinaria. A la primera solo asisten
familiares y amigos cercanos mientras que a la segunda también se invitan
compañeros de trabajo y compromisos. Basados en esto los novios deberán
confeccionar cuatro listados de manera individual, para luego unirlos y
revisarlos evitando así duplicados y olvidos. Sugerimos también que los padres
de los novios repasen de manera especial el listado de familiares.
Una vez hecho esto se totaliza e inicia el proceso de confección de las
invitaciones con al menos 3 meses de anticipación (considerando tiempo para el
diseño, impresión y envío).
Cabe mencionar que actualmente existen cientos de estilos de invitaciones, que
principalmente buscan reflejar el buen gusto y estilo de la pareja. Sin embargo
existen una serie de normas básicas que es importante tomar en cuenta. Entre
ellas mencionaremos:
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Se sugiere que las
invitaciones sean de cartulina doble de color blanco o marfil, opaca o
satinada dependiendo del carácter del enlace.
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Los sobres deberán hacer
juego tanto en la calidad del papel como en color con las invitaciones.
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Los grabados deben ser
sobrios y de preferencia en un solo tema (campanas, anillos, palomas…)
Una vez seleccionado el estilo de la invitación se deben concentrar en los
datos, recordando siempre incluir la siguiente información: Nombre de los
padres, nombre de los contrayentes, lugar, fecha y hora de la ceremonia;
dirección de ambas familias y, si se desea, petición de confirmación de
asistencia a través de las siglas S.R.C. o R.S.V.P. (“se ruega contestar” y
“reponder s’il vous plais” respectivamente)
Normalmente son los padres quienes invitan a la ceremonia matrimonial. Es
importante mencionar que sea cual sea el estado civil de ellos (viudos, solteros
o divorciados) el nombre de la madre y del padre deben figurar en la invitación.
Si uno de ellos ha fallecido el nombre de éste deberá ir seguido por una cruz.
Teniendo esto en consideración el nombre de los padres de la novia se ubicaran
en la parte superior izquierda y los del novio en la parte superior derecha. En
la próxima línea se debe indicar que “tienen el placer de invitar al enlace de
sus hijos” seguido por el nombre de ellos.
Luego, en el centro se indica la fecha, hora y lugar de la ceremonia seguido por
la dirección de la novia en el costado inferior izquierdo y la del novio en el
costado inferior derecho. Esto es para facilitar el envío de los regalos.
Si la ceremonia va seguida de una celebración el lugar y hora de esta puede ir
en una tarjeta adjunta o puede ser incluida en la misma invitación a la boda. Es
importante mencionar no sólo la hora de inicio sino también de término, debiendo
siempre los invitados llegar y retirarse a la hora estipulada.
Una vez listas las invitaciones éstas deberán ser enviadas con al menos un mes
de anticipación para así dar tiempo a los invitados para hacer planes de
asistencia, búsqueda de regalo y confirmación de su participación si así lo
solicitó la pareja.
Finalmente, es un signo de buena educación de parte de los novios agradecer por
los regalos recibidos. El cómo varía dependiendo de las costumbres locales.
Puede hacerse telefónicamente, en persona, enviando tarjetas de agradecimientos
por correo o bien entregándolas en mano durante la recepción, junto con un
pequeño obsequio.
Sea cual sea el estilo de la boda debemos considerar siempre la naturaleza de
esta ceremonia, recordando que el matrimonio es un rito sagrado cuyo objetivo
final es la bendición divina de la pareja y la nueva vida que inician.
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