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Cefaleas y migrañas
Muchos
dolores en general y el dolor de cabeza en particular se convierten en una
sensación desagradable que a todos nos ataca alguna vez y nos incapacita para
desarrollar una actividad normal. Pero no hay que confundirse ni medir por el
mismo rasero todos los dolores de cabeza.
Para empezar, jaqueca y migraña son dos términos diferentes para definir el
mismo trastorno: el dolor de cabeza localizado. La cefalea, sin embargo, es un
término más amplio y significa dolor de cabeza generalizado. De esta forma, la
jaqueca, junto con la migraña, se refieren a dolores específicos que entran
dentro del capítulo de las cefaleas.
La migraña se caracteriza por un dolor en media cabeza - se la conoce con el
nombre de hemicránea, porque duele la mitad del cráneo - y va precedida por una
sensación de manchas y puntos luminosos en uno de los ojos, además de cansancio.
También resulta posible que aparezcan vómitos, un cierto desagrado hacia el
medio ambiente y, sobre todo, ante la luz. Su único tratamiento consiste en
permanecer en una habitación a oscuras, preferiblemente recostado.
La migraña proviene de una alteración de los vasos sanguíneos, especialmente de
la plaqueta, ya que ésta tiene una sustancia que, al parecer, podría producir
una reacción química dentro de los vasos, que son quienes provocan el dolor.
Pero éste, a veces, no viene solo, sino acompañado de otros fenómenos
vegetativos, tales como sudor, vómitos, mareos y palpitaciones.
Los cambios de tiempo, los viajes, los exámenes, los cambios de presión o las
responsabilidades constituyen muchas veces las causas principales de las
migrañas. La sinusitis se convierte también en causa frecuente de migrañas. Se
trata de un problema orgánico, pero también es verdad que la personalidad del
individuo influye notablemente. En el caso de la sinusitis, el dolor que se
presenta es equivalente al que puede sufrir una persona con meningitis, aunque
la diferencia entre ambos reside en que esta última es una enfermedad
intracraneal y la sinusitis, extracraneal. Lo que sucede es que se inflama la
mucosa del seno frontal (alojado dentro de los huesos de la cara y el cráneo) y
provoca entonces dolores por el estiramiento que produce.
Numerosos especialistas afirman que algunos dolores de cabeza se deben,
fundamentalmente, a causas intracraneales: tumores, hematomas, enfermedades
inflamatorias internas tales como meningitis o encefalitis. Pero también pueden
responder a otras causas. Son muchas las jaquecas ocasionadas por problemas de
tipo sistemático - por motivos de enfermedad - por síntomas generales, como
fiebre, gripe, hipertensión o hipoglucemia.
Pero, además, pueden ser ocasionadas por una intensa contracción de los músculos
que comprima los vasos sanguíneos. Por ello, la mejor prevención consiste, por
ejemplo, en no mantener posturas inadecuadas durante el trabajo. Los ojos
cansados son también factores que influyen en las jaquecas. Lo mejor será
vigilar el estado de nuestra vista o evitar todo aquello que dificulte una
visión normal. Y no nos olvidemos del alcohol. Los excesos no pueden ser
eliminados convenientemente por el riñón, con lo que se produce una excesiva
dilatación de los vasos sanguíneos de la cabeza, con el consiguiente
estiramiento de los nervios, que derivará en dolor.
También el tabaco produce dolores de cabeza. Cualquier fumador habrá comprobado
que, tras permanecer un tiempo en un ambiente cargado de humo, le ha aparecido
dolor de cabeza. Por ello, las personas con tendencia a cefaleas deberán huir de
los sitios cerrados en los que exista ambiente de humo. De la misma forma,
evitarán también los lugares demasiado ruidosos.
Pero también la jaqueca puede ser hereditaria. Se ha comprobado científicamente
que un alto índice de personas que sufren de este mal son hijos de personas que
también lo padecen. El individuo nervioso las tiene con mayor asiduidad y es
fácil también que se produzca en situaciones de estrés. En realidad, la jaqueca
no tiene edad - puede comenzar a cualquiera -, aunque en el niño es atípica y su
forma de manifestarse es completamente distinta a la del adulto; en la infancia
se manifiesta con dolores en la totalidad del cráneo y se acompaña siempre de
vómitos y sudor abundante. En la pubertad ya se presenta la misma sintomatología
del adulto. No obstante, en adultos y en niños siempre resulta normal que se
presente una jaqueca, y la frecuencia que tenga vendrá determinada por el grado
de preocupaciones que origine que origine en el enfermo. Es decir, si la jaqueca
es capaz de alterar su vida y sus costumbres, entonces sí se puede afirmar que
se produce con excesiva frecuencia.
Abusar del sol puede también producir jaquecas, ya que es un agente
vasodilatador. Al producirse una dilatación de los vasos intracraneales y el
estiramiento de las terminaciones nerviosas, se segregan unas sustancias que se
pierden en el torrente sanguíneo, produciendo un dolor completamente
físico-químico.
Cuando subimos una cuesta o una escalera empinada, a veces podemos notar un
zumbido, punzadas en las sienes o cierto vaivén de la cabeza, que parece que "se
nos va". Esto ocurre si entran en funciones problemas de tipo vascular
(taquicardias). No cabe duda de que si realizamos un esfuerzo físico, y nuestro
corazón no está habituado a ello, éste trabaja más deprisa y entonces nos
sentimos fatigados.
Habitualmente las jaquecas se presentan con mayor frecuencia en mujeres que en
hombres. No obstante, depende de la persona, de su actitud ante la vida, de sus
ocupaciones y desocupaciones, para que se vea más o menos afectada por este
problema. Es normal que alguien que se encuentre sin nada concreto a realizar se
preocupe por cualquier problema y sienta dolores (constituyen el 50 por 100),
pero también lo es en el caso contrario - los que se preocupan por todo -. Por
suerte, menos de la mitad de los pacientes que visitan al neurólogo necesitan
tratamiento medico, aunque, eso sí, precisan una buena charla que a veces aclara
sus temores sin necesidad de utilizar ningún tipo de medicamento, aunque a la
vez se busquen como causantes posibles trastornos físicos.
¿Y qué mujer no ha sufrido alguna jaqueca producida por la tensión premenstrual
o la
menopausia? En la época premenstrual, y en todo lo que está en relación con la
endocrinología de la mujer, no hay que olvidar que para compensar su metabolismo
hidrosalino, la mujer retiene líquidos; y durante cierto tiempo - hasta que los
elimina - se provoca un aumento de contenido líquido del cerebro que causa el
dolor de cabeza.
Dependiendo de las causas que originen la jaqueca y los dolores de cabeza en
general, conviene tomar una serie de precauciones, entre las que deben figurar -
la más importante - una visita al neurólogo. Las pruebas a realizar, tal vez
sofisticadas, no deben asustar, ya que sólo se harán cuando el cuadro clínico
indique que son necesarias. Si la causa es una hipertensión arterial, por
ejemplo, lo lógico será guardar reposo absoluto para no provocar un aumento de
esa tensión: tranquilizarse, tomar un sedante, y, sobre todo, ponerse en manos
de un especialista lo antes posible; esto suponiendo que sea la primera vez que
ocurre, porque si ya sabemos que es nuestro problema porque padecemos de ello
hace tiempo, nos limitaremos a seguir los consejos que en su día nos diera el
médico. Si el problema está provocado por un tumor, tomar los analgésicos que
haya recomendado el médico y, desde luego, visitar al neurólogo o al
neurocirujano para que intervengan lo antes posible. Si la causa del dolor fuera
una sinusitis, conviene hacer inhalaciones para quitar la congestión de la
mucosa de los senos y tomar atibióticos y analgésicos.
No obstante, las jaquecas son difíciles de parar una vez comenzadas, porque ya
están en marcha todos los mecanismos que las provocan. En cuanto se empiecen a
notar los síntomas (manchas luminosas, puntitos blancos en los ojos, etc.), hay
que tomar medidas oportunas (analgésicos).
Aun así, el dolor de cabeza termina por sí solo, pero es demasiado molesto para
depender de que quiera irse o no, porque puede darse el caso de que dure una
hora y también el que tarde varios días en desaparecer. La jaqueca es un
fenómeno subjetivo y el especialista sólo puede decir si hay algún signo de
organicidad o si cree que es de tipo funcional, pero nunca lo podrá asegurar al
ciento por ciento (si es un dolor real o ficticio). Además, existe la
autosugestión, y todos sabemos lo importante que es creer que se tiene un mal
para acabar teniéndolo, aunque el médico asegure que no hay nada patológico,
sino que las causas son psicológicas.
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