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Resolviendo conflictos en el trabajo
Las
fricciones en general pueden ser estresantes y
contraproducentes para todos los involucrados. Pero
además, pasamos muchas horas compartiendo tiempo y
espacio con nuestros compañeros de trabajo, y es
fundamental aprender a acercarse a las personas con las
que tenemos dificultades y a resolver la situación que
complica nuestro desenvolvimiento laboral y personal.
Lo primero, entonces, es decidir en qué momento
confrontaremos a la persona con la que estamos en
problemas. Suele ser mejor sacar a la luz los conflictos
en lugar de permitir que aumente el resentimiento.
Para esto, hay que hablar con el otro calmadamente,
racional y atentamente. Enfóquese en la situación y los
hechos, evitando los chismes y los ataques personales.
Escuche al otro cuidadosamente. ¿Qué intenta decir?
Asegúrese de entender su posición. Si expresa su interés
por lo que le dicen, puede comprender mejor cuál es el
problema ajeno, y conseguir que el otro se abra y no
tenga un ánimo tan combativo. Decir "Entiendo que
sientas eso. Esto es lo que a mí me pasa..." permite que
se conozcan ambas posturas de forma más amistosa, o
siquiera menos bélica.
Luego comunique claramente lo que desea, ofreciendo
sugerencias positivas y recomendaciones. Intente ser
flexible. Esto flexibilizará también a la otra persona.
Los demás no son cooperativos cuando nos volvemos
rígidos.
Hay personalidades conflictivas, pero usted puede
intentar comprender qué motiva su comportamiento. Esto
le permitirá desenvolverse en el trabajo de una forma
más adecuada para evitar roces. Una vez que entendemos
por qué los demás actúan como lo hacen, somos más
efectivos en nuestras siguientes interacciones con
ellos. Si la persona conflictiva sigue siendo muy
difícil de tratar, intente interactuar solamente en el
nivel profesional y cuando sea absolutamente necesario.
Intente no permitir que estos conflictos se conviertan
en el centro de su vida. Es importante mostrarse justos
y razonables, y continuar haciendo el trabajo con
eficiencia. No vamos a trabajar para tener amigos,
aunque hay que incentivar las buenas relaciones. Proteja
el profesionalismo.
Finalmente, recuerde no amonestar o resolver conflictos
en frente de otros empleados. Las dificultades se
resuelven aparte, lejos de partidarios o público ávido
de disfrutar una pelea.
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